jueves, 6 de junio de 2024

1980. Sagrado Corazón de Jesús 2024 – Himno o poema espiritual

 Sagrado Corazón de Jesús 2024



 

Bien podemos decir que el Corazón de Jesús, como la Cruz, como el Misterio Pascual es el centro de la fe cristiana. Es el punto de encuentro del amor “descendente” de Dios al hombre, y del amor “ascendente” del hombre a Dios, amor perfecto porque es el amor de Jesús, Hijo de Dios encarnado.

Todo el Evangelio es el Corazón de Jesús. ¿Qué texto escoger para este día? Acabamos de escuchar el de este año: la lanzada (Jn 19,31-37); otro año: Venid a mí, todos los que andáis cansados y agobiados (Mt 11,25-30); y otro: la oveja perdida, (Lc 15,3-7).

Específicamente en el Evangelio de San hay tres momentos muy singulares del Corazón de Jesús: en la Cena, cuando el discípulo amado, que estaba en el “costado” de Jesús se recuesta sobre el “pecho” (supra pectus) para entrar en una confidencia de Jesús: ¿Quién es el traidor?; en la Cruz, como lo acabamos de ver, para que miremos al Traspasado; en la tarde de la Resurrección, cuando se aparece Jesús a los discípulos, y “les enseñó las manos y el costado” (Jn 20,20).

Meditando estos pasajes y este misterio, han brotado del corazón estos versos.

Corazón de Dios en carne
que en la Cruz quedó rasgado,
eres amor infinito
que mana y sigue manando.

En la cena palpitabas
para el Discípulo amado,
eras secreto divino
del misterio confiado.

Y aquella tarde pascual
el corazón y las manos
se abrieron dando la paz
con el Espíritu Santo.

Corazón del todo amor
para el hombre perdonado,
para mí, allí escondido,
y por mi Dios cobijado.

Corazón, historia viva,
de Jesús, Verbo Encarnado,
Corazón Eucaristía
y Evangelio comulgado.

Corazón del mundo entero
y todo dolor humano,
de toda pena sufrida
y todo gozo anhelado.

Corazón que late en mí
y va marcando mis pasos,
Corazón que es mi destino
para acogerme en su abrazo.

Corazón que está en el cielo,
vida del Resucitado,
en la santa Trinidad,
¡te amamos y te adoramos! Amén, aleluya.

Cuautitlán Izcalli, Víspera del Sagrado Corazón, 6 junio 2024

1979. Jesús, el Señor del Sábado

 

Jesús, el Señor del Sábado 

Mc 2,23-3,6



 

Texto

 23Sucedió que un sábado atravesaba él un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. 24Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». 25Él les responde: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, 26cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?». 27Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; 28así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

31Entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. 2Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. 3Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». 4Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. 5Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. 6En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. 

Hermanos:

1. Este Domingo, que es el domingo siguiente a la Santísima Trinidad, en tantos países y lugares – en casi toda España – se celebrará la fiesta del Corpus Cristi, solemnidad que la liturgia identifica como Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, que en el Calendario universal de la Iglesia está puesta en el Jueves que acaba de pasar. En México se ha celebrado el jueves, y hoy es el IX Domingo del Tiempo Ordinario, continuando con la lectura de san Marcos.  En torno a este domingo se centra nuestra homilía.

Estamos en una secuencia de episodios que nos presentan la entrada de Jesús en acción, su modo de presencia y acción, que marcan el sentido y la orientación de su vida. Y hoy asistimos a dos incidentes que ocurren en sábado: las espigas arrancadas y comidas en sábado, y en la sinagoga el enfermo de la mano paralizada en sábado. Estas dos presentaciones de Jesús giran en torno a dos palabras o dos momentos: Jesús afirma con una autoridad que no ha tenido ni Moisés ni nadie: el Hijo del hombre es señor también del sábado. k Y el desenlace de la otra escena: 6En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. Comienza la Pasión del Señor, cuando apenas acaba de comenzar su vida.

Como cualquier lector inteligente puede apreciar, los dos episodios no son dos incidentes circunstales, anecdóticos de la vida de este Rabino singular. Cada uno de ellos es la revelación total de su personalidad y de su misión. Así ocurre en la vida: una pequeña anécdota puede ser la revelación de toda una persona.

 

2. Veamos, pues, primero como el Hijo del Señor es Señor del Sábado, una atribución que en exclusiva pertenece solo a Dios y que Jesús se la apropia a sí mismo. Cuando dios creó cielo y tierra en sesis dáis, según lo va marcando el primer relato del Génesis, el ´séptimo día descansó, y así creó el Shabbat, que es el día divino por excelencia. Y al pueblo de Israel, como pueblo elegido, se el otorga la gracia de paicipar en el Shabbat de Dios, en el descanso  e Dios, en la vida divina que vive Dios. Es un privilegio único que se otorga a Israel como pueblo de la elección de Dios, con el cual Dios hizo una Alianza de amor.

Como saben todos los que han estudiado la historia de Israel. Los pueblos antiguos – Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma – con las grandes culturas que han legado a la humanidad han ido desapareciendo. El caso de Israel es único. Tenía que haber desparecido, pero no ha sido así. . El Shabat, unido a la Torá, es lo que lo ha mantenido en pie hasta hoy, pese a todos los vaivenes de la historia.

Pedimos al Señor por nuestros hermanos Hebreos, que estos dos pilares, rectamente entendidos, sean en el futuro el encuentro con el Mesías. San Pablo, ha penetrado con alma, vida y corazón en el misterio de Israel; en la Carta a los Romanos se ha explayado largamente y tiene la convicción, en un salto increíble de fe, que Israel, al fin, encontrará a su Señor “pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables” (Rom 11,29), dice rotundamente.

Veamos, con un poco de detalle, cual es la anécdota. Las antiguas leyes de Israel son de un humanismo que nos dejan desconcertados, porque está inspiradas por el amor de la alianza, y encontramos sentencias como estas: “Cuando seguéis la mies de vuestras tierras, no desorillarás el campo, ni espigarás los restos de tu mies. Tampoco harás rebusco de tu viña ni recogerás las uvas caídas. Se lo dejarás al pobre y al emigrante. Yo soy el Señor vuestro Dios” (Lev 19,9-10).

Y en el libro del Levítico leemos: “Si entras en la viña de tu prójimo, come las uvas que quieras, hasta saciarte, pero no metas nada en tu cesta. Si entras en la mies de tu prójimo, arranca espigas con tu mano, pero no metas la hoz en la mies de tu prójimo” (Deut 26,23-24). Somos un pueblo de hermanos: Si yo voy caminando y paso por un viñedo, por un trigal, puedo coger y comer; eso no es robar. Robar sería meter provisión en la cesta y llevármelo.

Las leyes sagradas fácilmente las sacralizamos con detalles que no estaban mandados. ¿Qué es lo que están haciendo mal los apóstoles? ¿Comer las espigas? No. Pueden comer las espigas, si tienen hambre, pero no pueden arrancarlas, molerlas con sus dedos, porque eso es un trabajo, y el trabajo está prohibido en sábado. Son sutilezas de los puros observantes, y a nada que sutilicemos en estas cosas. Jesús rechaza ese tipo de interpretación, y pone el ejemplo de David y sus soldados, lo cual tampoco resulta fácil entender, si no estamos en teología y mentalidad judía, pero, al fin termina, tajante con dos frases:

-         El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; 

-         Y: el Hijo del hombre es señor también del sábado».

Hemos de respetar las cosas de Dios, los mandatos de Dios, los grandes y los peueños, pero no podemos hacer de la religión una malla de esclavitud. Somos hijos de Dios y en todo debemos obrar con anchura de corazón.

Además, hay otro principio superior: Jesús, Hijo de Dios, tiene la misma autoridad de Dios, y si Dios, que es su padre, ha establecido el Sábado, él puede interpretarlo como nadie pro él, como Dios, es Señor del Sábado.

 

3. Pues esto mismo, desde otro perfil, es lo que se proclama en la siguiente escena. ¿Se puede curar en Sábado? En los demás días de la semana sí; en Sábado no, porque curar es trabajar.

Tendríamos que decir lo contrario: curar es un acto de amor, de alegría, de esperanza. ¿Cómo no se va a poder curar en Sábado, si curar es salvar?

El Evangelio nos dice, hermanos, que Jesús tuvo una mirada de ira y de tristezas, al ver a aquellos doctores de la Ley. Pero curó. Dios estaba con él. El Sábado podemos hacer todo el bien que queramos.

4. La consecuencia fue clara: los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. Fariseos y herodianos no eran amigos entre sí, pero para acabar con Jesús, sí. Se ha iniciado, pues, el destino final de Jesús.

La consecuencia de todo esto, hermanos, es que en Jesús tenemos el secreto de toda nuestra vida. Hagamos el bien en nuestra vida, pase lo que pase y digan lo que digan. El bien, con desinterés y con amor, porque todo lo que se hace con amor, por insignificante que parezca, fructifica.

Señor Jesús, te pedimos y te pido una gracia para toda mi vida: ser una persona de bien, que todo lo que realice en mi vida sea desde la sinceridad y la verdad, desde el amor y el servicio, queriendo que tu bondad se manifieste a través de mi persona. Amén.

Cuautitlán Izcalli, sábado 1 de junio de 2024

jueves, 30 de mayo de 2024

1978. Dulcísima Eucaristía - Rima espiritual para Corpus Christi

 

Dulcísima Eucaristía 

Rima espiritual para Corpus Christi



 

Jueves Santo es el Día de la Eucaristía. Este jueves de la Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo es una fiesta de supererogación, impulsada por la piedad de los fieles, que dignidad la pura ofrenda e amor que quiere vivir la Iglesia. Fue en el año 1264 cuando el Papa Urbano IV instituyó esta fiesta con la bula Transiturus de hoc mundo.

“Aunque este sacramento sagrado sea celebrado todos los días en el solemne rito de la misa, sin embargo, cree-mos útil y digno que se celebre, al menos una vez en el año, una fiesta más solemne, en especial para confundir y refutar la hostilidad de los herejes.

Pues en el Jueves Santo, día en que Cristo lo instituyó, la Iglesia universal, ocupada en la confesión de los fieles, en la bendición del crisma, en el cumplimiento del man-dato del lavatorio de los pies y en otras muchas sagradas ceremonias, no puede atender de lleno a la celebración de este gran sacramento”.

El Pontífice deja fluir sus sentimientos, recogiendo la piedad de los hijos de la Iglesia. He aquí uno de los párrafos de esta bula transida de devoción:

“Es un glorioso memorial que llena de gozo al alma de los fieles, infunde alegría y hace brotar lágrimas de devoción. Nos llenamos de gozo al pensar en la Pasión del Se-ñor, por la que hemos sido salvados, pero no podemos contener el llanto. Ante este recuerdo sacrosanto sentimos brotar en nosotras gemidos de gozo y emoción, alegres en el llanto lleno de amor, emocionados por el gozo devoto; nuestro dolor queda templado por el gozo; nuestra alegría se mezcla con el llanto y nuestro corazón rebasa de dicha, deshaciéndose en lágrimas”.

Al eco de los sentimientos espirituales que suscita esta celebración va esta sencilla rima espiritual.

(Nota. En la sección “Comentario” se puede encontrar el enlace o link de la intervención que tuvimos en la Radio Diocesana San Juan Diego, el lunes pasado, sobre “Cuerpo y Sangre de Cristo”, en el programa de Ericka León, Una aventura de Fe”).

 

Dulcísima Eucaristía,

maná del cielo escondido,

que en la Cena deseada

se dio Jesús en Pan vivo.

 

Toda la historia de Dios,

entera desde el principio,

Historia y Encarnación

en este pan se ha metido.

 

Aquí termina y empieza,

la vida eterna del Hijo,

que por amor se hizo carne

y por amor pan y vino.

 

Con eterno pensamiento

en una Virgen se quiso,

hermano en gozo y dolor

hasta una cruz en suplicio.

 

Esto es mi cuerpo entregado

aquella noche nos dijo,

mi cuerpo, vida, Evangelio,

mi ayer, mi hoy, mi destino.

 

Y mi sangre derramada,

que nada retengo mío;

vuestro soy, cual soy del Padre,

y me quedo por los siglos.

 

La Eucaristía soy yo,

no es un don que os transmito,

la Eucaristía es el todo

porque allí yo soy yo mismo.

 

Yo soy Yo Resucitado,

el Viviente a lo infinito,

primero de los humanos,

y como hombre divino.

 

Yo soy yo en el Espíritu,

intimidad en lo íntimo,

Amor que crea y recrea,

amor que amando respiro.

 

Soy presencia como amor,

y el comerme será signo

de la unidad entrañable

como pan de ser comido.

 

Soy la sangre de la vida,

hecha ahora rojo vino,

y al ser sangre de tus venas,

soy en ti tu yo fundido.

 

Soy el Pan de cada día,

que Dios da a los elegidos,

el milagro de la fe,

si tú quieres recibirlo.

 

Soy Jesús de Nazaret,

y de los pueblos vecinos,

de Galilea y Judea

y el Monte de los Olivos.

 

Soy aquel del Evangelio,

soy el que soy yo contigo,

que si mi amor tú no fueras,

tampoco yo habría sido.

 

Soy Jesús Eucaristía,

venga o no venga el gentío,

soy y seré con vosotros

como yo lo he prometido.

 

Ábreme tu corazón,

y tenme por Bienquerido,

y en mi presencia has de ver

lo que hasta ahora nos has visto.

 

* * *

A mi vengo, mi Señor,

que en ti, mi Dios, he creído,

soy ciudadano del mundo

y me siento peregrino.

 

Soy un hambriento de amor,

buscador sin reprimirlo,

con una estrella en la frente

y con un vuelo encendido.

 

La Eucaristía está ahí,

belleza que he apetecido,

amor de amores que nadie

pude darme parecido.

 

Yo vengo para adorar

y estar en silencio unido.

Corpus Christi, Corpus Christi,

con mis recuerdos de niño.

 

Hoy son las calles de pétalos

para que pase el Santísimo,

y mi alma es una alfombra

con unos dibujos finos.

 

MI Jesús, amor sincero,

no quiero ser indeciso.

Mi corazón es del todo tuyo,

que tú los has cogido. Amén.

Cuautitlán Izcalli, Corpus Christi 2024.

1977. La Santísima Trinidad 2024

 

La Santísima Trinidad 2024

Mt 28,16-20


Texto

 16Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. 18Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; 20enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

 

Hermanos:

1. Después de Pentecostés, que celebramos el domingo pasado coronando la Pascua del Señor, en la Iglesia celebramos unas fiestas importantes, que han tenido un hondo calado en el corazón de los fieles, y que son: la Santísima Trinidad, Corpus Christi, o fiesta del Cuerpo y la sangre de Cristo, el Sagrado Corazón de Jesús.

El Domingo de hoy se titula Domingo de la Santísima Trinidad. Pero ¿esq ue la Santísima Trinidad requiere una fiesta particular en el calendario espiritual de la Iglesia? Ciertamente que no. La Santísima Trinidad la celebramos en todo momento. Para comenzar la Misa, cada vez que celebramos estos santos misterios, comenzando haciendo la señal de la Cruz y diciendo: En el nombre del padre y del Hijo y del Espíritu, y si damos una bendición, por el motivo que sea la Santísima Trinidad habita en nuestros corazones, vienen estas palabras: Que Dios te bendiga en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

En la fe hemos recibido nuestro Dios es uno y trino; es un misterio de vida y amor que jamás podremos entender, y desde pequeño se nos enseñó que, que cuando recibimos el santo bautismo, fuimos bautizados como proclama el Evangelio de hoy en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Es una fiesta de regalo, de supererogación para que nos detengamos a pensar, a admirar, adorar, a gozar de la presencia de Dios que lo llena todo.

 

2. Todos hemso tenido en el mundo una padre y una madre que nos dieron la vida y con la vida todo lo demás. ¿Podemos saber o recordar cuál fue aquel momento en que yo supe que esta mujer que me tenía en brazos poque me daba de comer era mi madre? No, no existe ese momento, porque ese momento va metido dentro de mi ser desde siempre. No existe ese momento como no existe ese momento filosófico en que yo supe que yo era yo, distinto de mis compañeros, como persona individual en mediod e la familia humana. Cuando corrieron los años yo supe que ella fue mi madre, que me trajo al mundo por amor, que sin ella mi vida no habría sido nada, que a ella y a mi padre se lo debo todo, aunque es verdad que yo, con mis propio esfuerzo, he ido labrando mi vida.

Llega un momento en que un niño, que ya ha comenzado a reflexionar por propia cuenta, se ha hecho preguntas y se ha ido dando repuesta. ¿Quién ha hecho esta casa donde vivo? ¿La ha hecho mi padre? No, mi padre no es albañil y no sabe hacer estas cosas. La ha hecho otro y mi padre la ha comprado, o la ha heredado o lo que sea. Pero esta casa tiene alguien que la ha hecho, alguien que la ha dibujado, porque tiene hierro y tiene cemento y tiene baldosas y tiene electricidad. Estamos haciendo filosofía, que no es filosofía barata para tontos, sino filosofía muy sabia para personas inteligentes.

 

3. Por, como comprendemos, hermanos, el asunto no es un cuentecillo curioso que uno se inventa.  El asunto es más grande que mi propia casa. ¿Quién ha hecho el mundo? ¿Quién ah hecho el sol, al luna, las estrellas, los campos, las flores que me gustan, los vientos, los mares…? Nadie. Se han hecho solos; se han hecho por sí mismo… Es uan respuesta necia que no me puede convencer. La respuesta correcta es que Dios ha creado el mundo; que Dios ha creado la vida y la evolución de todas las cosas. La cosa es absolutamente seria, porque ahora la conclusión necesaria es que yo vivo dentro el mundo, luego yo vivo en Dios.

San Pablo, cuando no era san Pablo, sino Saulo de Tarso, haciendo un discurso en la Plaza de Atenas, en el Areópago, les dijo a los atenienses: en Dios vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.

Hasta los mismos paganos llegaron a decir: Somos estirpe de Dios, somos hijos de Dios.

 

4. Uno comeinza a deshilar estas verdades y empieza a entender la vida de otra manera, pensando en al dirección que quiera:

Si este mundo lo ha hecho Dios, yo vivo dentro e Dios, y felizmente no puedo escapar de us mirada, como dicen los salmos.

Hemos encontrado la presencia de Dios en el mundo. Y de repente el mundo se hace infinitamente más bello para mí si pienso que todo este mundo sin fronteras Dios lo ha hecho precisamente para mí, para que yo lo disfrute; para mí y todos sus hijos, para que todos lo disfrute.

Pero con la presencia de Dios yo encuentro igualmente la providencia de Dios, es decir, la solicitud constante de Dios para que el universo entero siga en la dirección que Dios le ha marcado. Jesús nos dijo. Mi Padre trabaja y yo también trabajo. Y los judíos explicaban que es verdad que Dios descanso al séptimo día e instituyó el sábado para que nosotros entremso en el descanso de Dios, en la vida más íntima de Dios, en el disfrute de Dios, pero Dios sigue trabajando y no deja un instante de trabajar, porque la conservación del mundo es la providencia de Dios. No tengo más que abrir los ojos, observar la vida y me encuentro con Dios.

 

5. Todo esto, hermanos,  que es infinitamente bello – bello hasta cansar mi corazón, Dios mío, dice un himno litúrgico – no es más que el preámbulo de la Trinidad.

Porque al relación nos dice que Dios se ha hecho hombre entre los hombres, Dios se ha encarnado, se ha hecho uno de nosotros, nacido bajo la Ley, nacido de mujer, para tenernos a todos como hermanos carnales, hermanos en el Espíritu y llevarnos hasta la última intimidad con Dios.

Dios es hombre y aquí nace la revelación de la Trinidad. Dios Padre, Dios Hijo, Dios Es

Y vendremos a él y haremos morada en él.

Hermanos, son verdades que nos exceden en absoluto, nos exceden hasta lo infinito, pero son verdades concretas, que por gracias podemos vivir en nuestro corazón. Vivirlas y experimentarlas como verdades que configuran el contorno de nuestra vida. Para esos e ah establecido la solemnidad de la Santísima Trinidad en el Domingo que sigue a Pentecostés.

La Santísima Trinidad es mi familia.

Soy hijo de Dios, soy hermano de Jesús; el Espíritu Santo, que es el Espíritu de Jesús, es el que me colma con sus dones. Todo ello para gloria y alabanza del Padre, fuente de todos los dones.

La historia santa, que llamamos historia de salvación, y que comienza a contarse desde la primera línea de la Biblia, es la historia de esta presencia.

 

. 32Pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra; pregunta desde un extremo al otro del cielo, ¿sucedió jamás algo tan grande como esto o se oyó cosa semejante? 33¿Escuchó algún pueblo, como tú has escuchado, la voz de Dios, hablando desde el fuego, y ha sobrevivido? 34¿Intentó jamás algún dios venir a escogerse una nación entre las otras mediante pruebas, signos, prodigios y guerra y con mano fuerte y brazo poderoso, con terribles portentos, como todo lo que hizo el Señor, vuestro Dios, con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

 

Queridos hermanos, esta es nuestra fe. Creemos en un Dios vivo y verdaderos, en un Dios que creó un mundo como morada para su Hijo ya para mí, en un Dios que me acompaña y que un día ma ha de recibir en sus brazos en el cielo. Este es el misterio de la Santísima Trinidad.

Dios mío y mi todo, oraba san Francisco.

Pues nosotros decimos lo mismo.

 Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo; mi alma tiene ansia de ti. En ti creo, en ti, confío, en ti es pero. Tú eres el sentido total de mi vida, de mi muerte y de mi eternidad. Amén. Dios mío, te amo.

Cuautitlán Izcalli, viernes, 24 mayo 2024.

domingo, 19 de mayo de 2024

1976. Pentecostés 2024 Jn 20,19-23

 

Pentecostés 2024

Jn 20,19-23


Texto

19Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». 20Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. 21Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». 22Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; 23a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Hermanos:

1. Pentecostés, culminación y coronación de la Pascua del Señor. Las dos solemnidades forman una unidad indisoluble. Estamos en el momento principal del año de la Iglesia. De aquí, de este misterio unitario de la pascua del Señor, nace todo lo demás. La Navidad nace de la Pascua, y la Pascua llega a su esplendor cuando Jesús entrega el Espíritu a la Iglesia.

El Evangelio de san Juan, como lo acabemos de escuchar, nos dice cómo el mismo día de la Resurrección gloriosa Jesús entregó el Espíritu a su Iglesia.

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.

Con este gesto Jesús nos remite al momento principal de la creación, cuando Dios, Creador de cielo y tierra, creó al ser humano como corona de todas sus obras, Y entonces Dios Creador insufló, de su propio ser, aliento de vida, su propio Espíritu, y entonces el hombre comenzó a ser hombre, ser viviente, no comparable a ningún otro ser del universos, a ninguna estrella ni galaxia, a ningún animal – volátil, acuático o terrestre -, a ninguna planta. El hombre era rey del universo por el Espíritu de Dios, por gracia se le daba una dignidad divina que no la podía ni perder ni profanar. El hombre surgía en la tierra para ser santo con la santidad de Dios; había sido creado, como lo dice otra frase del principio de la Iglesia, a imagen y semejanza de Dios; “hombre y mujer los creó”, con la misma grandeza y dignidad. No es superior el hombre a la mujer, ni es superior al mujer al hombre; los dos han nacido directamente de las manso de Dios, los dos son hijos de Dios, cada uno con su característica propia.

En este momento en que nace la Iglesia de la muerte y Resurrección de Jesús, en este momento en que el Resucitado les muestras las manos y el costado, en este momento infunde el Espíritu, que va a ser el alma de la Iglesia. Recibid el Espíritu Santo, les dice Jesús a los apóstoles la tarde de la Resurrección.

Les habla del perdón de los pecados; es una manifestación de la presencia del Espíritu, pero de ninguna manera se dice que sea la única.

El Espíritu bien podemos decir que es la vida de la Iglesia y allí donde hay vida, está el Espíritu.

 

2. Todos los años, en este día leemos lo que ocurrió, como lo cuenta san Lucas en los Hechos de los Apóstoles:

“1Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. 2De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. 3Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. 4Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse. 5Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. 6Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua”.

Babel había sido la ruptura de la unidad humana y la dispersión de la humanidad, cada quien por su propio lado. Pentecostés es el signo de la reconciliación y de la unidad.

Babel hoy es la guerra, en Ucrania y en Rusia, en Palestina e Israel. Y en otras regiones del mundo, cuyos ecos no nos alcanzan a través de la prensa. Y Pentecostés es el diálogo y la paz, porque toda guerra es un crimen contra Dios y contra los hijos de Dios, que somos todos y cana uno. Pentecostés es la unidad y el amor.

3. Todos los años en este día leemos y escuchamos las mismas palabras de san Pablo, que escribe a la comunidad de Corinto:

“ 6y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. 7Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común. 8Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. 9Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. 10A este se le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas. 11El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”.

4. El Espíritu Santo, hermanos, es el alma de la Iglesia. Estos días, concretamente con fecha 17 de mayo, acaba de publicarse un largo documento titulado: “normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales”.  En la Presentación A la escucha del Espíritu que obra en el Pueblo fiel de Dios”, se dice: “Quien se deja llevar dócilmente por el Espíritu Santo tiene experiencia de la presencia y de la acción de la Trinidad, por lo que una existencia así vivida, como enseña el Papa Francisco, se traduce en una vida mística que, si bien «aun privada de fenómenos extraordinarios, se propone a todos los fieles como experiencia diaria de amor»[13].

En este mismo documento se nos explica cómo el Espíritu de Dios habita en cada uno de nosotros por el bautismo, y cómo los caminos de Dios en cada uno son maravillosos e inescrutables:

“San Juan de la Cruz constataba «cuan bajos y cortos y en alguna manera impropios son todos los términos y vocablos con que en esta vida se trata de las cosas divinas».[1] Ninguno puede expresar plenamente los caminos inescrutables de Dios en las personas: «los santos doctores, aunque mucho dicen y más digan, nunca pueden acabar de declararlo por palabras, así como tampoco por palabras se pudo ello decir».[2] Porqué «este camino de ir a Dios es tan secreto y oculto para el sentido del alma como lo es para el del cuerpo el que se lleva por la mar, cuyas sendas y pisadas no se conocen».[3] En realidad, «pues es él el artífice sobrenatural, él edificará sobrenaturalmente en cada alma el edificio que quisiere».[4]

5. Creyendo firmemente que Dios es grande y maravilloso, que Dios está presente en todas las razas y culturas, hemos de pedirle que por su amor y misericordia siga manifestándose en medio de nosotros en esta época de la historia que nos ha tocado vivir. El Espíritu de Dios no produce ruptura y odio, división, venganza, egoísmos; todo lo contrario, el Espíritu de Dios produce amor, que es la herencia que Jesús dejó en la tierra. En las cartas de los apóstoles hay una frase que nos sorprende en san Pablo y en la Primera de san Pedro: Saludaos unos otros con el beso santo; o con el beso de amor.

Terminamos, pues, mis queridos hermanos, con esa frase que se repite en las reuniones sagradas de la liturgia: Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra. Ven, Espíritu Santo, y cambia mi corazón; y que yo, con un corazón humilde, sea artífice de un mundo de Paz y Bien, de Paz y Amor.

Cuautitlán Izcalli, sábado 18 de mayo de 2024.