lunes, 12 de julio de 2021

1620. MI JESÚS – 2 – Juglar del Evangelio (Mt 10,37)

 

Lo real de lo real

 

(En referencia a “Después de Dios, otro modelo es posible”. Aparecido en 2021. - Autor: Judith Ress, Carmen Magallón, Santiago Villamayor, Jacques Musset, José María Vigil, José Arregi)

“¿No se considera usted cristiano porque dejó de creer en Dios? ¿Por qué? ¿Quién le dijo a usted que era necesario creer en Dios para ser cristiano? ¿Alguien le puede exigir a usted que crea que ahí fuera, ahí arriba hay un Señor que creó el mundo en 6 días, que dio a Moisés 10 mandamientos... y todo aquello que el catecismo decía de un Dios por encima de las nubes? Los tiempos han cambiado. Hoy somos personas cultas, hemos estudiado, no nos cabe en la cabeza lo que con tanta buena voluntad nos enseñaron, y no lo creemos, pero, ¿y por qué vamos a dejar de sentirnos personas cristianas, por vivir en el mundo de hoy, atentas al desarrollo de la ciencia y de la sociedad? Este libro quiere aclarar un malentendido fundamental, y multimilenario. Hace unos 6000 años los humanos sufrimos un cambio cultural muy importante, que nos hizo pensar que hay un mundo paralelo (lo hemos llamado cielo) donde apareció un Ser superpoderoso, masculino y espiritual, allí arriba, ahí fuera. Necesitábamos en aquel momento un relato así para sobrevivir. Y lo marcaron a sangre y fuego en las mentes y corazones, incluso nos llegó a muchos de nosotros... Este libro quiere aclarar qué fue theos (dios), cómo surgió, cómo nos afecta, y cómo es un «modelo» de comprensión de la Realidad, discutible y mejorable, porque Otro modelo es posible” (Información de Internet en la presentación del libro).

El Evangelio de hoy (lunes de la semana XV) nos dice:

37 El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 10,37-39). Este es el “seguimiento” de Jesús, que es más que seguimiento…, es fundir la vida con él. Por otra parte, en cristiano el “seguimiento” no existe, si al seguimiento no precede la “llamada”; el seguimiento, siempre, absolutamente siempre, es respuesta, porque nadie por su propia iniciativa; nadie sigue, si no es llamado.

Imbuido en la mística de Pablo y de Juan, y leyendo los cuatro Evangelios, quisiéramos decirlo en poesía, como sencillo juglar amoroso.

 

Lo real de lo real

es lo mío más concreto,

y en Jesús yo lo he encontrado

y por eso digo: Creo.

 

No está arriba, ni está fuera,

no está ausente, no está lejos,

porque Jesús es el Tú

que embarga mis sentimientos.

 

Es el Hijo y Dios lo llamo,

y es Hombre cual yo me veo,

y si yo quiero pensarlo,

me ahogo en mis pensamientos.

 

Mi parentesco con él

es el amor que pretendo;

amor divino que asume

lo más humano que tengo.

 

Tú eres Jesús, yo te digo,

y ya que me quedo en silencio,

¿es éxtasis o es locura

eso que yo experimento?

 

Es su presencia envolvente,

que invade cabeza y cuerpo

y que llena de sentido

mi ser en el universo.

 

Y un susurro deleitoso

me avanza de adentro, adentro:

yo quiero vivir de amor

y morir esto sintiendo.

 

¿Por qué aguardar a mañana

a gustar el fin que siento,

si él es todo, ahora y siempre

y justo en este momento?

 

Resucitado lo invoco

ya después del sufrimiento,

y en esta historia, que es suya

la mía voy descubriendo.

 

Voy entrando poco a poco

en los santos Evangelios;

que ellos su vida nos cuentan

y en ella la mía leo.

 

Imitador de sus pasos

y seguidor, yo prefiero:

que seguirle es confesar

al solo Dios verdadero.

 

Seguirle es abandonarse

hasta fundirse en su pecho,

porque el Verbo se hizo carne

y la carne se hizo Verbo.

 

Mi verdad de las verdades,

la que más adentro llevo,

es que quiero ser amado

para amar yo mismo luego.

 

Solo en Jesús lo encontré,

creído como misterio;

está en el fondo de mí

y negarlo yo no puedo.

 

“Mi Jesús” te llamaré

con palabras y en silencio,

¡y diré a la mente inquieta:

pensares, quedaos quietos!

 

En oblación moriré

del amor que ahora ofrezco:

¡Te amo, Jesús, te amo

y otra cosa no apetezco! Amén.

 

Madrid, 11-12 julio 2021

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