Solo una cosa te pido
En los textos de hoy (martes semana XVII) leemos: “El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo” (Ex 33,14). ¡Qué hermosa definición de la oración!
Y en el Evangelio (Mt 13,36-43): “Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: Explícanos la parábola de la cizaña en el campo… Él les contestó: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno…”
Hay cizaña, sin duda; una profunda crisis nos atraviesa, si bien es verdad que la Belleza que v sembrando Jesús, la Verdad, el Amor, en una palabra, supera el pecado y el desconcierto que nos aflige. He aquí los anhelos del corazón que busca en medio de la turbación.
Solo una cosa te pido
a Ti, la pura Presencia:
sentirte que eres Verdad
y arrebatas mi conciencia.
Ser transformado en amor
de los pies a la cabeza,
sentir que Alguien, que es todo,
me ha perdonado y me llena.
Me acojo al mero Evangelio
y no apetezco otra ciencia,
que tampoco ciencia quiero
sino ser de quien me quiera.
Mas quererme solo Uno
en el cielo y en la tierra,
y es Jesús a quien yo busco,
a morir en la faena.
No puede ser alboroto
la vida que me rodea,
no vivo a gusto, Dios mío,
oyendo solo peleas.
Busco dulzura y ternura,
no banquetes en la mesa,
no llamen fraternidad
a tele, bromas y escenas.
Que sí, que el amor festivo
pide, sonrisas y fiesta;
pero se nota…, se nota,
si es verdad o es apariencia.
Busco palabras de amigo,
que a los dos nos interesan,
¡ay del helado silencio
que enferma de indiferencia!
Pero a ti vengo, Jesús,
cual si otro no existiera,
y no es una fuga mía,
que es hallazgo del que encuentra.
En crisis nos encontramos,
que es dolorosa pandemia,
y yo soy parte contante…,
yo que digo darme cuenta.
He renunciado a la crítica,
y me atrevo a ser profeta,
profetizando a mí mismo:
¡Hipócrita, penitencia!
Sí, Jesús, mi intercesor,
dame ojos de poeta,
para ver como vidente
que tu obra es de bellezas.
Bellezas voy descubriendo
a cada paso en tu Iglesia,
que si mucha es la cizaña
mucho más es la cosecha.
Eres Belleza infinita
y quiero perderme en ella;
que cada vez que comulgo
yo me la coma y la beba.
Y ahíto del Bello Amor,
amor por Amor devuelva,
que solo el amor remueve
el Sol y demás estrellas.
Oh Paz de los corazones,
Soñador de Galilea,
hazte presente en mi alma,
y pon en orden esta Aldea. Amén.
Madrid, 27 julio 2021.
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