sábado, 27 de abril de 2024

1970. Dom V B Yo soy la vid y vosotros los sarmiento

1970. Dom V B  Yo soy la vid y vosotros los sarmiento  

Jn 10,8-18

Texto

1Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. 

2A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. 3Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; 4permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 

5Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. 6Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. 7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. 8Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.

 

Hermanos:

1. Estamos en el domingo V de Pascua; ya hemos pasado la raya de la mitad de los cincuenta días de Pascua. Hemos contemplado a Jesús Resucitado en sus apariciones, primeros tres domingos pascuales; hemos escuchado a Jesús Buen Pastor que guía a su Iglesia, así el domingo pasado; y hoy y los domingos siguientes vamos a escuchar palabras de despedida que Jesús dice en la Cena.

La primera lectura es de los Hechos de los Apóstoles, y en Pascua nunca se lee el Antiguo Testamento, para significar que las promesas están cumplidas; los Hechos de los Apóstoles nos cuentan cómo nace la Iglesia comenzando en Jerusalén, cómo se va expandiendo por las regiones vecinas hasta llegar a Roma, donde se acaba el libro, sin llegar a narrar el martirio de Pedro y de Pablo. En estas lecturas de los Hechos vamos viendo cómo vive en unidad la Iglesia en Jerusalén, cómo nacen los ministerios al servicio de la caridad, cómo comienza la misión, cómo llega a los confines de la tierra.

Centrémonos en el Evangelio.

2. El Evangelio de san Juan, sin querer hacer de menos a ninguno de los Evangelios anteriores, que ya estaban escritos, adopta un tono distinto. Jesús habla con graves sentencias, en un estilo de revelación, de entrada a un conocimiento misterioso que se ofrece a los iniciados, a nosotros que hemos recibido el Espíritu Santo en el bautismo. Para uno que no es creyente y discípulo de Jesús, seguramente que el Evangelio de san Juan no le dice nada. Le parecerá como una elucubración espiritual, digna de respeto, y casi como un libro esotérico. Tampoco podrá aceptar los otros tres libros que nos hablan de la vida de Jesús. Pero el Cuarto Evangelio, así llamado el Evangelio de san Juan, tiene ese carácter de revelación que trae Jesús.

 

3. La alegoría de la vid es justamente eso. Es la revelación de la intimidad de Jesús con el Padre – tema que atraviesa todo el Evangelio – intimidad a la que somos invitados todos nosotros, sus discípulos. Jesús vive en unidad plena con el Padre, hasta el grado de decir: “Yo y el Padre somos uno”, y nosotros de hemos de vivir en unidad y fusión con Jesús, “permaneciendo” en él y a través de él con el Padre. “Permanecer” es una palabra que se repite hasta siete veces en la sección de este Domingo.

Este pasaje de hoy podemos resumirlo en dos frases o mensajes centrales:

Jesús es la Vid y mi Padre es el viñador.

Jesús es la Vid y nosotros los sarmiento.

Tratemos de recibir lo que el Señor nos quiere comunicar. Bien es cierto que cada uno recibe la Palabra de Dios con unos perfiles que quizás el otro ni los puede sospechar.

1Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. El labrador, exactamente el que trabaja la tierra, en este caso el que cultiva la viña, el viñador. Nunca se le había dado a Dios este nombre.

Jesús es la vid “verdadera”. Pero ¿es que hay alguna vid que sea falsa? La vid o es lo que es o no es vid. Al decir “verdadero” Jesús nos quiere elevar a otro plano de realidades. Lo mismo cuando nos dice que él es el verdadero pan de la vida. El pan de la mesa es pan, de mejor o peor calidad, pero es pan, pero si nos dice que él es el pan verdadero, nos quiere hablar de otro pan, de otra alimentación, de otra vida.

Pues lo mismo aquí. Jesús es la vid, pero no la vid de estos viñedos. La vid que cultivan los viñadores nos sirve de referencia para hacer una alegoría de realidades diferentes, verdaderas y sublimes. Y la primera aplicación que Jesús hace en esta alegoría es así, hablando el trabajo del Padre: 2A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Un sarmiento que no dé frutos que no dé su racimo, está de sobra: ¡Fuera! Pero si este sarmiento, si esta vid, está dando fruto, hay que podarla; hay que meterle la podadera e ir cortando y cortando para que dé fruto. Es muy delicado el trabajado de podar, y si uno no ha trabajado mucho en la vid no puede ser podador, porque hará un estropicio. Al podar con la podadera la vid sufre, pierde en apariencia y hasta se queda fea; pero si no se hace esta tarea, la vid no dará esos racimos recios y fragantes, a los que está destinada.

3. Hermanos, la lección es más que evidente. Tiene que venir la podadera en nuestra vida para que demos frutos sólidos y sabrosos. Los escritos sagrados, y en concreto la Carta los Hebreos nos dice que Jesús por el sufrimiento humano aprendió la obediencia y llegó a la perfección; fue “consumado” – esta es la palabra – por el sufrimiento. Eso le hacía ser hermano nuestro en todo.

A lo mejor el sufrimiento nos viene por la maldad humana, por la injusticia. No importa; detrás está la mano de Dios. Hace falta mucha fe para verlo así. Porque a lo mejor hasta tengamos que luchar contra esa injusticia que no debiera existir.

Otras veces el sufrimiento viene sin saber por qué, sin culpa de nadie: un niño que nace con una malformación de unos padres ejemplares en todo sentido; un cáncer en el cuerpo, sin ningún abuso de comida o bebida que pueda explicarlo. ¿Por qué, por qué, Dios mío? Un abandono que se ha producido, una muerte que nadie esperaba. ¿Por qué, Dios mío? ¿En qué te he ofendido? No es eso; Dos te ha sometido a la prueba porque te ama y quiere que des más fruto: que tu fe sea más pura, que tu amor sea más entregado.

Esto es, pues, una primera aplicación de la alegoría. Pero sigamos más adentro, que no es menos importante.

4. 5Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Esa es la segunda parte de esta alegoría.

Hasta podríamos decir que todo el Evangelio de san Juan gira en torno a este pensamiento: nuestra unión total en Jesús, para que por nuestra unión con él alcancemos la unión total con Dios, con el Padre, y así se abre en nuestra vida el mundo infinito de las realidades divinas. Quien a Dios tiene, nada le falta; solo Dios basta, escribió en unos versos sencillos santa Teresa, que sin duda los cantaban las hermanas.

El sarmiento sin la cepa es nada, porque de la cepa recibe la savia que va a nutrir los racimos. El cristiano, separado de Jesús, es nadie, porque sin mí no podéis hacer nada.

Esta unión con Jesús tiene dos características:

Es a una unión recíproca: yo con él y él conmigo. ¿Es un matrimonio? Es más; el poder divino que nos une nos compenetra totalmente, como no puede acontecer en ningún matrimonio de la tierra.

Y además Jesús nos da una palabra que repite y repite. Esta unión se llama “permanecer”. Es una unión que lo unifica todo y da pleno sentido a nuestra vida, pues Dios lo envuelve todo.

Acaso estamos empleando un lenguaje que llamarán místico, pero la realidad es así.

Pero aquí no termina. Hay una aplicación o derivación increíble: 7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

¿Esto quiere decir que si yo tengo un ser querido muy enfermo y pido la curación, esa curación se va a producir? No es precisamente ese el sentido, porque quizás esa misma enfermedad, e incluso la muerte, es una gracia especialísima que Dios le está concediendo. Lo que Jesús nos está diciendo es que si hay entre él y yo una unión perfecta, han desaparecido todos los miedos, y sus quereres son los míos y los míos los suyos. Cuando hay plena confianza no hay permisos que pedir. Tú ya sabes que puedes disponer de lo mío, como tuyo. Esto es lo que Jesús nos está diciendo.

Hermanos, estamos hablando no con un lenguaje moralizador, sino con un lenguaje de perfectos. Pero estamos leyendo simplemente el Evangelio que la Iglesia nos propone.

Terminemos simplemente.

Señor Jesús, tú eres la vid y yo soy el sarmiento unido a ti. Que nunca me separe de ti, para que mi vida sea un racimo sabroso para deleite tuyo, mío, y de mis hermanos. Amén, aleluya.

Cuautitlán Izcalli, sábado, 27 de abril de 2024.

jueves, 25 de abril de 2024

1969. Romancillo espiritual en la fiesta de San Marcos, evangelista

Evangelista san Marcos



Hoy, 25 de abril, es la fiesta de San Marcos evangelista. No fue apóstol, uno de los doce, pero sí fue apóstol misionero, muy apreciado, compañero de Pablo y de Bernabé.

Los Hechos de los Apóstoles nos hablan de él en el capítulo 12 (v. 11 y v. 25)) y especialmente en el capítulo 15, 37-41.

Las cartas de san Pablo lo recuerdan en tres ocasiones:

Col 4,10:10 Os saluda Aristarco, que está preso conmigo, y Marcos, el primo de Bernabé. Ya tenéis instrucciones sobre él: en caso de que vaya a visitaros, recibidlo

2 Tim 4,9: Lucas es el único que está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, pues me es útil para el ministerio.

Filemón 23 Te saludan Epafras, compañero de prisión por Cristo Jesús; 24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.

Es particularmente significativo el texto de la primera Carta de Pedro, que es un pasaje que se lee en la liturgia de hoy en una extensión bastante amplia: 1 Ped 5 . 13 Os saluda la comunidad que en Babilonia* comparte vuestra misma elección, y también Marcos, mi hijo”.

Todos los cuatro Evangelio tienen el mismo valor para nuestra fe en Jesús, pero cada uno tiene su particular característica. Marcos, considerado el más antiguo, fuente para Mateo y Lucas, los cuales tuvieron también otras tradiciones (en especial, la llamada fuente Q de dichos de Jesús), tiene el encanto de la simplicidad y profundidad. Desde la primera línea, y a modo de título, llama a Jesús, el Mesías, HIJO DE DIOS.

Queremos saborear esta dulzura escondida y esta profundidad sin fondo que encontramos en el Evangelio de San Marco. Para ello van estos versos, este romancillo espiritual.

 

 


Evangelista san Marcos

que comienza el Evangelio

llamando Hijo de Dios

a este Jesús Nazareno.

 

Si en cada línea no lees

este título primero,

no entenderás lo que escribo

como vocero de Pedro.

 

De Pedro y la Iglesia entera,

recogiendo lo que encuentro,

yo testigo, fiel testigo,

escritor y misionero.

 

***

El sencillo evangelista

comienza abriendo el sendero,

con el austero Bautista

que viste piel de camello.

 

El que bautiza con agua

anuncia el Bautismo nuevo,

el Bautismo del Espíritu

para el mundo venidero.

 

Viene Jesús al Jordán,

se hace el milagro más bello:

Tú eres mi Hijo, el amado,

y eres mi gozo perfecto.

 

Al impulso del Espíritu

Jesús se marcha al desierto,

porque ha de estar con el Padre

para el anuncio del Reino.

 

Sale Jesús proclamando:

Ya se cumplieron los tiempos,

e irrumpe el Reino de Dios,

rendíos a él creyendo.

 

Junto al lago vio discípulos

y ellos fueron los primeros,

y anunció en Cafarnaúm

el final del viejo imperio.

 

Empezaron los milagros,

curando Jesús a enfermos,

y aquella tarde inicial

fue una avalancha sin cuento.

 

Era él, haciendo el bien;

las sinagogas y cerros

contemplaron maravillas,

aunque imponía silencio.

 

Fue aclamado con fervor,

mas no por los fariseos,

que su palabra rompía

todos los lazos estrechos.

 

Son puras todas las cosas

dijo el divino Maestro,

si el corazón está puro

sin maldad y sin veneno.

 

Su vida pura y preciosa,

que hizo el Nuevo Testamento

terminó en Eucaristía,

que nos dejó en su recuerdo.

 

Y la Pasión dolorosa

al amor le puso el sello;

era verdad lo que dijo,

Hijo de Dios verdadero.

 

No termina en el Calvario

el Jesús en quien creemos,

hay un sepulcro vacío

que grita que está en los cielos.

 

Y al final dijo Jesús:

Lanzaos al mundo entero,

y este mensaje de amor

predicadlo al Universo.

 

***

 

 

Qué alegría para el alma

tomar con los propios dedos

las palabras que san Marcos

escribió del Hijo eterno.

 

Aquel Jesús que vivió

donde hoy hay tanto fuego,

no se perdió en el pasado,

sino que vive y o siento.

 

Leer las sagradas páginas

es divino sacramento,

porque una presencia viva

está oculta en lo que leo.

 

Gracias, san Marcos querido

por el regalo que has hecho,

yo te bendiho gozoso

y seguiré bendición.

 

Tu Evangelio es un lesoro,

y al escucharlo lo beso;

es un torrente de gracia

y ha de ser mi compañero.  Amén, aleluya.

Cuautitlán Izcalli,  25 abril 2024, San Marcos Evangelista



martes, 23 de abril de 2024

1968. Cantar de Pascua para la santa Comunión

 

Que me bese con besos de sus labios

Cantar de Pascua para la santa Comunión

La resurrección de Jesús se acopla divinamente al Cantar de los Cantares, libro que la Iglesia lee en Navidad cantando los amores del esposa: “…el Cantar de los cantares, en el que se prefigura la unión Dios y el hombre en Cristo: “Dios Padre celebró las bodas de Dios su Hijo en el instante en que lo unió a la naturaleza humana en el seno de la Virgen, cuando el que era Dios antes de todos los siglos determinó hacerse hombre al final de los tiempos” (San Gregorio Magno, Homilía 43 de los Evangelios)” (Ordenación Liturgia de las Horas, 148).

Si se lee en Navidad, con no menos razón podemos disfrutarlo en Pascua.

El Cantar de los cantares comienza: “¡Que me bese con los besos de su boca”.  En los lances de amor la amada busca al amado, y dice:

“…buscaré al amor de mi alma». | Lo busqué y no lo encontré. 3Me encontraron los centinelas | que hacen la ronda por la ciudad. | —«¿Habéis visto al amor de mi alma?». 4En cuanto los hube pasado, | encontré al amor de mi alma. | Lo abracé y no lo solté” (Cant 3,2-4), ¿Cómo no recordar a María Magdaleno, llorando en busca del Amado. y preguntando a quien cree ser el hortelano: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré»” (Jn 20,15)?

Al son del amor, vayan estos versos, con la convicción de que el amor es lo más verdadero de la verdad y los santos deseos son las alas del amor.Puedo decir con sencillez que en su día, hace décadas, compuse “Estaba al alba María, llamándole con sus lágrimas”. Vuelven los amores, porque el amor no envejece, si es verdadero. Estaba al alba María – yo también – porque era le enamorada.

Que me bese con besos de sus labios
en el adentro puro de mi alma,
y sienta yo volar hasta su cuerpo
sabiendo que mi vida es ya su Pascua.

Que me abrace con brazos amorosos
y me aprieta a su carne inmaculada,
y haga paz en todos mis sentidos,
y sea yo su paz que se derrama.

Que perfume mi cuerpo su perfume  
y envuélvame y penetre su fragancia,
y limpio de pecado, bautizado,
mi vida por su gracia sea santa.

Que el aire que le lleva me transporte,
el Espíritu Santo de su entraña,
ultimidad de Dios en su secreto,
y sea espiritual mi historia humana

Que sea yo vidente y su testigo,
y mi palabra sea su Palabra,
vidente y misionero caminante
y vean que si voy es Él quien pasa.

¡Mi Jesús, mi Señor Resucitado,
la roca del sepulcro es tu alabanza,
trituraste con tu cruz toda maldad
y con tu Padre reinas en la Patria! Amén, aleluya.

Cuautitlán Izcalli, martes de la IV semana de Pascua, 23 abril 2024
(Día del Libro, de la Flor, de la Poesía; y en Cataluña Día de San Jordi)

domingo, 21 de abril de 2024

1967. Himno al Buen Pastor en la Pascua de 2024

Oh Jesús, Buen Pastor de tu Iglesia

 Himno al Buen Pastor en la Pascua de 2024


El Evangelio de hoy (Jn 10,11-18) nos trae mensajes tan dulces y consoladores como estos:

Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas;

Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre (vv. 11. 14-15. 17-18).

A la luz de este mensaje pascual componemos este Himno.

 

Oh Jesús, Buen Pastor de tu Iglesia,

desde el cielo tú ves tu rebaño,

y eres tú, con amor, quien lo ofrece,

a tu Dios quien te dio su cayado.

 

El Pastor de Israel era el Padre,

que amoroso guiaba los pasos

de su Pueblo elegido entre todos

cual primicia del Reino anunciado.

 

Y obediente nos diste tu vida,

libremente por nuestros pecados;

porque así nos amabas queriendo

vernos tuyos al pecho en tus brazos.

 

Uno a uno conoces tu grey

y en mí mismo te ves retratado,

te conozco, Pastor, como oveja

que en tu rostro contempla a su amo.

 

En bonanza y tormentas camino,

mas seguro yo avanzo a tu lado;

mi consuelo, mi paz y contento

eres tú, que eres Pascua en lo alto.

 

Mi Señor, mi Jesús, mi Pastor,

es mi vida tu triunfo ensalzado,

¡gloria a ti, Redentor, todo nuestro,

en espera del último abrazo! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, Domingo del Buen Pastor, 21 abril 2024.

1966. Dom IV B Pascua 2024 Jesús, el Buen Pastor

 

 Jesús, el Buen Pastor  

Jn 10,8-18

Texto

11Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; 12el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; 13y es que a un asalariado no le importan las ovejas. 

14Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, 15igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 

16Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. 17Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. 18Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Hermanos:

Todos los años, el domingo IV de Pascua, después de haber escuchado las apariciones de Jesús en los tres primeros, este IV, está dedicado al Buen Pastor. Jesús Resucitado, desde el cielo, es el pastor que guía a la Iglesia.

El pueblo de Israel siempre pensó que Dios era su Pastor. Todos los judíos saben perfectamente aquel salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta: 2en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas 3y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre. 4Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan.

Desde hace 61 años este domingo es un domingo para orar por las vocaciones que decimos “vocaciones consagradas”, tantos hombres y mujeres,  que, apreciando lo que vale una vocación humana en sí, que tiene una misión y un proyectos, han consagrado su vida entera, privándose del matrimonio, a una acción de generosidad, que les ocupe noche y día, a una entrega muy especial a Dios en la oración, culto divino, predicación, servicio a los pobres y más necesitados: son los sacerdotes, religiosos y religiosas. Rogamos por ello, y para que el Señor, según su voluntad, suscite vocaciones para esto. Así lo hizo él en su vida terrestre: Ven y sígueme, y, al punto, dejando las redes, las barcas, su oficio, su padre, el mostrador de trabajo de impuesto como en el caso de Leí o Mateo, al instante le siguieron.

Todos los años el Papa en esta ocasión envía un menaje al pueblo cristiano. Voy a citar, con cierta extensión, lo que ha escrito para el día de hoy, para ver por dónde van sus pensamientos.

“Cada año la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos invita a considerar el precioso don de la llamada que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros, su pueblo fiel en camino, para que podamos ser partícipes de su proyecto de amor y encarnar la belleza del Evangelio en los diversos estados de vida. Escuchar la llamada divina, lejos de ser un deber impuesto desde afuera, incluso en nombre de un ideal religioso, es, en cambio, el modo más seguro que tenemos para alimentar el deseo de felicidad que llevamos dentro. Nuestra vida se realiza y llega a su plenitud cuando descubrimos quiénes somos, cuáles son nuestras cualidades, en qué ámbitos podemos hacerlas fructificar, qué camino podemos recorrer para convertirnos en signos e instrumentos de amor, de acogida, de belleza y de paz, en los contextos donde cada uno vive.

Por eso, esta Jornada es siempre una hermosa ocasión para recordar con gratitud ante el Señor el compromiso fiel, cotidiano y a menudo escondido de aquellos que han abrazado una llamada que implica toda su vida. Pienso en las madres y en los padres que no anteponen sus propios intereses y no se dejan llevar por la corriente de un estilo superficial, sino que orientan su existencia, con amor y gratuidad, hacia el cuidado de las relaciones, abriéndose al don de la vida y poniéndose al servicio de los hijos y de su crecimiento.

(Tiene una palabra especial para los jóvenes)

A los jóvenes, especialmente a cuantos se sienten alejados o que desconfían de la Iglesia, quisiera decirles: déjense fascinar por Jesús, plantéenle sus inquietudes fundamentales. A través de las páginas del Evangelio, déjense inquietar por su presencia que siempre nos pone beneficiosamente en crisis. Él respeta nuestra libertad, más que nadie; no se impone, sino que se propone. Denle cabida y encontrarán la felicidad en su seguimiento y, si se los pide, en la entrega total a Él”.

Ya veis, hermanos, cuántas reflexiones variadas y diferentes puede sacar uno de los mensajes que se van proponiendo, domingo tras domingo, a través de nuestras celebraciones.

Quisiera pasar brevemente a las palabras directas del Evangelio, porque siempre las palabras propias del Evangelio tienen una fuerza y fascinación especial.

Dice el Señor que él sí es el Buen Pastor – y se apropia de esta manera un título divino, y que todos los que han venido delante de él, no eran pastores; eran ladrones.

Jesús en estas declaraciones que acabamos de escuchar nos dice tres cosas:

-         Que da la vida por sus ovejas.

-         Que conoce a sus ovejas y ellas le conocen a él

-         Que tiene otras ovejas que todavía no han entrado en este redil, y que él las quiere ver a todas juntas.

Evidentemente Jesús nos está hablando de la Iglesia, de lo que él quiere que sea su Iglesia, nosotros y él en su iglesia

 

Jesús nos dice que él da la vida por las ovejas. Un pastor no hace eso. Si el rebaño va por una cañada que surca hondonadas y campos y en esto se atraviesa una carretera y no hay puente y tiene que cruzar la carretera, se apaña como puede para pedir stop a los camiones, pero él no se expone al peligro; y si hay un destrozo de varias ovejas, todo el mundo piensa: Menos mal que no se ha matado el pastor, porque el pastor vale más que todo el rebaño. Pero aquí el Evangelio nos dice que Jesús, el Buen Pastor, da la vida por su rebaño.

 

2. nos dice además que él conoce a sus ovejas y que sus ovejas le conocen a él.

Él conoce a cada una de las ovejas y cada una le conoce a él. Los que andan entre rebaños dicen que es verdad: que cada oveja tiene cara distinta.

En la Iglesia, hermanos, cada uno somos “uno” – no somos un montón de borregos -

Y a cada una nos conoce por nuestro nombre. Es muy bello y consolador leer estas frases que nos revelan el corazón del Buen Pastor: 14Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, 15igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 

Si yo tomo en serio estas palabras del Evangelio, mi vida cambia de arriba abajo. Todo es diferente si yo siento junto a mí la compañía segura de mi Pastor. Cuando venga el lobo, que seguramente ha de venir, él se encargará de arrearlo fuera y de que el lobo no me haga daño.

 

El pastor y las ovejas se conocen mutuamente y saben cuáles son los buenos pastos y dónde está el veneno.

 

Jesús nos dice también que tiene otras ovejas, que a él le pertenecen, pero que no están todavía en este redil. Por ellas y también por nosotros él va a dar la vida.

Estamos en Pascua, hermanos, y veamos qué es lo que él nos dice:

18Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

 

Jesús libremente y por amor ha muerto por todos. Y él quiere que todos los hombres, que hemos sido redimidos pro su sangre, seamos una comunidad con él. Estos días hemos estado aterrorizados por todo lo que está pasando en Medio Oriente. Dios no quiere la Guerra, y y si definitivamente estalla esta Guerra regional las consecuencias negativas las vamos a sufrir todos. Dios no quiere la Guerra sino la hermandad.

 

Señor Jesús, Hijo de Dios, que eres el Pastor, el Buen pastor de las ovejas, tú has dado la vida por vosotros. Haz que nosotros seamos ovejas agradecidas de tu rebaño, y nos dejemos llevar por tu cayado a las praderas celestiales, unidos en hermandad como debe ser un rebaño. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, sábado 20 abril 2024 (Fiesta de la Madre del Buen Pastor).