miércoles, 15 de septiembre de 2021

1661. Siete espadas de dolor - Virgen de los Dolores 15 sept. - Roma espiritual

 Siete espadas de dolor


La memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de los Dolores (15 de septiembre), a la vuelta de la Santa Cruz (14 de septiembre), nos invita a entrar en el misterio de la Virgen Madre asociada a la Pasión de su Hijo, para ser un día asociada al misterio de la Pascua gozosa de Cristo. Ya desde antiguo se ha ido a los santos Evangelios para poner en el corazón de la Madre siete espadas de dolor; que son las siguientes:

1. La Profecía de Simeón o la Circuncisión de Cristo (Lc 2, 32-35)

2. La Huida a Egipto (Mt 2, 13-15)

3. La Pérdida del Niño Jesús en el Templo (Lc 2, 43-45)

4. Encuentro de María con Jesús en el Vía Crucis.

5. Crucifixión de Jesús (Jn 19, 17-39)

6. Descendimiento de la Cruz (Mc 15, 42-46)

7. Entierro de Jesús (Jn 19, 40-42)

Hoy meditamos en estos siete dolores de María. Le pedimos nos ayude a descubrir cuáles han sido las siete espadas de nuestra propia historia, para asociarlas al misterio de la Pasión de su Hijo.

Pero el misterio, ni en María ni en nosotros, termina en la espada. Recordamos la palabra pascual de Jesús: “También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría” (Jn 16,22).

 

Siete espadas de dolor

lleva la Virgen María,

las siete son con su Hijo,

el Hijo de su alegría.

 

Si en la infancia hubo dolor,

la Madre lo padecía;

y la muerte en el Calvario

fue muerte compadecida.

 

María y Jesús son uno,

una misión y una vida,

un Evangelio anunciado

y mostrado en carne viva.

 

Hoy reverente la Iglesia

se acerca, sufre y medita:

las raíces del dolor

¿serán alma femenina?

 

Donde hay amor hay dolor,

se diga como se diga;

dolor es maternidad

cuando el amor ya germina.

 

Si el amor llega a sazón

entonces sí fructifica,

y entonces muere y renace

y el amor se multiplica.

 

Amar es sufrir con gozo

con la mirada tendida

a aquel que en la cruz amaba

y que de amor se moría.

 

Que no fueron los tres clavos

los que hirieron al Mesías;

su amor clavó cuerpo y alma,

que era un amor sin medida.

 

Amor que se dona entero,

amor que todo lo fía,

amor hecho amor eterno,

amor que es Eucaristía.

 

Madre de siete dolores,

mismos que el Hijo sufría,

que Dios los veía unidos

Madre e Hijo en sintonía.

 

Pero el dolor más dolor,

si es dolor que santifica,

es como dulce fontana

de una divina leticia.

 

          * * *

Y si la vida es dolor

y espadas nos la confinan,

el cielo es azul a los ojos

y el gozo nos ilumina.

 

Celebremos jubilosos

el gozo de cada día,

que el gozo vence al dolor

cuando el gozo Dios lo envía.

 

Hoy es Pascua en mi parcela

con humildes florecitas;

pasó la Virgen y entonces

brotaron las margaritas.

 

La Virgen de los Dolores

con lágrimas doloridas

es igual la Virgen Madre

cuando Jesús resucita.

 

Dolor y gozo enlazados

y un amor que los motiva,

van tejiendo silenciosos

el tejido de mis días.

 

Te ofrezco, Padre amoroso,

mi Huerto de la agonía;

que el dolor sea la gracia

que mi alma necesita.

 

Y que complete en la Iglesia

lo que falta todavía,

para el convite de amor

al que el Padre nos convida.

 

Y humildemente te pido

ser feliz en la desdicha,

si el dolor es redentor

la alegría no le envidia.

 

Que mis espadas florezcan

en rosas y en mis sonrisas:

Dios es amor, santo amor

y quien ama, amor respira.

 

Virgen fiel de los dolores,

vuelve tus ojos y mira,

tu tierra será mi tierra,

tu Pascua será mi dicha. Amén.

 

Logroño, Monasterio Madre de Dios, Ntra. Señora de los Dolores 2021.

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