miércoles, 1 de septiembre de 2021

1655. Fue la barca de Simón. El Juglar del Evangelio

 

Fue la barca de Simón

 

Acabamos de iniciar, con la semana XXII, el Evangelio de Lucas, cuya lectura nos va acompañar en las restantes semanas del tiempo ordinario, semanas XXII-XXXIV. Cada Evangelio es total, distinto y maravilloso. Hemos iniciado con unas estampas de contemplación espiritual. Lunes: Jesús en su presentación en Nazaret (4,16- ); martes: Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm (vv. 31-37); miércoles: Jesús sanador, orante y anunciador enviado (vv. 38-44); jueves: Jesús predicador de la Palabra de Dios… y la pesca al mando de su Palabra, Simón y los primeros discípulos (5,1-11).

 

Fue la barca de Simón

aquella barca escogida

para anunciar la Palabra

al pueblo que lo seguía.

 

Desde la barca enseñaba…,

sentado como en familia

y la gente embelesada

escuchándole en la orilla.

 

El aire guardó silencio

y la luz fue toda limpia,

hablaba el Hijo de Dios

y el Evangelio nacía.

 

¿Qué les dijo el Nazareno,

que dejó el alta cautiva?

Del reino de Dios hablaba,

san Lucas lo testifica.

 

Hablaba de Dios, su Padre,

Padre de todos decía,

de Dios que quiere reinar

y ya su reinado inicia.

 

Gentes pobres le escuchaban,

ojos llenos de alegría;

un mensaje que hasta ahora

la sinagoga no oía.

 

Día feliz de Jesús,

bañado en la suave brisa,

Evangelio allí anunciado

y que hasta hoy fructifica.

 

Y luego de la Palabra,

“Toma los remos y enfila,

mar adentro, mar adentro,

Simón, de tez bien curtida”.

 

Toda la noche pescando,

toda la noche perdida,

mas por sola tu palabra

echaré la red tendida.

 

Y la Palabra cundió

como palabra divina,

tan honda que la escucharon

los peces que allí acudían.

 

Y al imperio del Señor

en la red se recogían,

porque eran, cual creaturas,

de la Iglesia profecía.

 

¡Lejos de mí, mi Señor!

dijo Simón de rodillas;

soy pecador, no merezco

que poses en mí tu vista.

 

Lo mismo sus compañeros,

viendo a Dios como veían,

la santidad y la gloria

que de Jesús se esparcía.

 

Y amablemente Jesús

le dijo con energía:

Serás pescador desde hoy

conmigo ya de por vida.

 

Y aquellos cuatro discípulos

dejaron cuanto tenían,

pescadores de Jesús,

Apóstoles del Mesías.

 

* * *

 

Por la Palabra se hicieron

cielo y tierra y comitiva;

y en el vientre de una Virgen

la Palabra se hizo mía.

 

Y la Palabra es Jesús,

Palabra que vivifica,

Palabra que a mí desciende

y en mi corazón habita.

 

Palabra que hace milagros,

Palabra de Eucaristía,

Palabra perdón y paz

Palabra que reconcilia.

 

Palabra que al bautizado

le ungió con el santo crisma:

Jesús, amor de mi ser,

sé mi Palabra y mi Vida.

 

Madrid, 2 de septiembre 2021.

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