Hoy he bañado mi alma
“…Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, 22 adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. 23 Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro” (Mc 7,21-23).
“Es una sabiduría: aprender a acusarse. Intentad hacerlo, os hará bien. Para mí es bueno, cuando consigo hacerlo, me hace bien, nos hará bien a todos.
Que la Virgen María, que cambió la historia con la pureza de su corazón, nos ayude a purificar el nuestro, superando en primer lugar el vicio de culpabilizar a los demás y de quejarse de todo” (Papa Francisco, Ángelus, domingo 29 agosto).
Hoy he bañado mi alma
en el mar de la pureza:
la pureza era María,
que cambió la historia entera.
Corazón de mi nostalgia
de una Virgen Nazarena:
pienso en sus pies y sandalias
y en la fuente de la aldea.
Y pienso sin pensamientos
al pensar cómo era ella,
y mis ojos pensativos
de agua clara se me llenan.
Como Dios se la quería
era pura la doncella,
tan pura que inmaculada
la Hija vino a la tierra.
Dulce pensar más allá,
que es pensar en lo más cerca,
lo que está en el corazón,
morada de una Presencia.
* * *
Pureza del corazón,
donde solo Dios impera;
yo quiero ir a mi encuentro,
que es ir a Dios, sin frontera.
Llegar a mi corazón
es ir al alba primera,
y ver al Dios del principio
que en mí su ruta comienza.
Era fuente de mi vida,
era flor de primavera,
el corazón que creaba
para que yo lo tuviera.
Un corazón para el hijo
con sangre suya en mis venas,
un corazón para amar
que no es otra su tarea.
Corazón pecaminoso
jamás mi Señor lo hiciera,
él creo los sentimientos
de cosas bellas y eternas.
El corazón ha nacido
con vocación de belleza,
para deleite de Dios
y de hombres complacencia.
El corazón es un huerto
de fruta y flor sin maleza,
de perfumes celestiales,
de sombra y paz que recrea.
Y Dios es el Jardinero
que cuida de las acequias,
y que abrió la fuente viva
y que a la flor alimenta.
* * *
Hoy he vuelto al corazón,
a pensar de otra manera,
a preguntar a mi Dios
que nos pasa en hora incierta.
Arrancaré el corazón,
porque es corazón de piedra,
pondré corazón de carne
para una alianza nueva.
Así decía Ezequiel,
en el destierro profeta,
porque toda la maldad
estaba en el pecho envuelta.
Estaba pasando dentro
lo que está pasando fuera,
y así decía Jesús
con tanta fuerza y dureza.
Cataratas de pecados
que corren por el planeta;
esos monstruos han nacido
en el corazón soberbia.
Qué triste hablaba Jesús
cuando hablaba de impureza
del corazón en pecado,
que es una negra caverna.
* * *
Vuelvo al mar de la armonía,
María de gracia llena:
Madre mía, madre mía,
sálvame de la tormenta.
Humilde, sencillo y puro
así te pido que sea
el corazón de tu hijo
que imite a la pobre sierva.
Y entonces seré feliz
en el silencio y la espera,
gustando el santo Evangelio,
mi vocación verdadera. Amén.
Madrid, 30 agosto 2021
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