lunes, 9 de agosto de 2021

1639. Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Copatrona de Europa. Un Himno para la liturgia

Teresa Benedicta de la Cruz,
¡oh hija de Israel unida a Cristo!

(Himno)


Hoy es Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Copatrona de Europa. Recordemos que la Iglesia ha escogido a seis santos como Patronos de Europa, que son: santa Brígida, santa Catalina de Siena y santa Teresa Benedicta de la Cruz; san Benito de Nursia y los santos Cirilo y Metodio. Cada uno tiene su mensaje y su atractivo especial. Los seis tienen en Europa categoría de fiesta litúrgica.

Edith Stein tiene su fascinación por cercanía en el tiempo, por lo que representa como ideal de mujer, por ser judía que desde su fe, perdida y recobrada, ha pasado a Jesús.

Hoy viene a mi mente lo que de ella decía el Papa Francisco, en aquel encuentro, triste y necesario, que se hizo en Roma, para estudiar con la mayor sinceridad posible el caso de los abusos, del 21 al 24 de febrero de 2019. El Papa pronunció un largo discurso, con una información detalladísima, y en los últimos párrafos hizo esta mención de la santa de hoy: 

“Finalmente, quisiera destacar la importancia de transformar este mal en oportunidad de purificación. Miremos a Edith Stein, santa Teresa Benedicta de la Cruz, con la certeza de que «en la noche más oscura surgen los más grandes profetas y los santos. Sin embargo, la corriente vivificante de la vida mística permanece invisible. Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia. Y cuáles sean las almas a las que hemos de agradecer los acontecimientos decisivos de nuestra vida personal, es algo que solo sabremos el día en que todo lo oculto será revelado».

(Encuentro "La protección de los menores en la Iglesia" [Vaticano, 21-24 de febrero de 2019], Discurso del Santo Padre Francisco, al final de la concelebración eucarística. Sala Regia, Domingo, 24 de febrero de 2019).

Quiero recordar a esta mujer con cosas escritas hace años y con un himno que dediqué a una comunidad de queridas carmelitas, y que acaso pueda servir para quienes hoy celebran como feísta a Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Puede verse: mercaba.org – El pan de unos versos: Flos sanctorum, 9 de agosto).

* * *

Edith Stein, judía, escribió así en su Testamento, cuando se había iniciado, implacable, el exterminio de los Judíos:

“…Desde ahora acepto con alegría, y con absoluta sumisión a su santa voluntad, la muerte que Dios ha preparado para mí. Pido al Señor que acepte mi vida y también mi muerte en honor y gloria suyas; por todas las intenciones del Sagrado Corazón de Jesús y de María; por la Santa Iglesia y, especialmente, por el mantenimiento, santificación y perfección de nuestra Santa Orden, en particular los conventos Carmelitas de Colonia y Echt; en expiación por la falta de fe del pueblo judío y para que el Señor sea acogido por los suyos; para que venga a nosotros su Reino de Gloria, por la salvación de Alemania y la paz en el mundo. Finalmente, por todos mis seres queridos, vivos y muertos, y todos aquellos que Dios me dio. Que ninguno de ellos tome el camino de la perdición”. (Viernes de la Octava de Corpus Christi, 9 de junio de 1939, en el séptimo día de mis ejercicios).

* * *

¿Quién era Edith Stein? Una mujer del todo singular cuya vida tiene una trayectoria fascinante.

Edith Stein nació el día del Yom Kippur, el Gran Día de la Expiación, la mayor fiesta hebrea, en Breslau, Alemania, el 12 de octubre de 1891, en el seno de una familia hebrea, la menor de 11 hijos. De joven perdió la fe: "Con plena conciencia y por libre elección dejé de rezar". Obtuvo el doctorado en Filosofía con el filósofo Edmund Husserl, “summa cum laude” en Friburgo en Brisgovia, con una tesis "Sobre el problema de la empatía ". La discípula llegó a ser Asistente del profesor.

De una tenacidad diamantina, que mantuvo toda la vida, buscó apasionadamente la verdad y la encontró en San Teresa de Jesús, leyendo de un tirón, toda una noche, la Vida de la Santa: "Cuando cerré el libro, me dije: esta es la verdad".

Recibió el bautismo el 1 de enero de 1922. Era el día de la Circuncisión del Señor, la acogida de Jesús en la estirpe de Abraham. "Había dejado de practicar mi religión hebrea y me sentía nuevamente hebrea solamente tras mi retorno a Dios".

De joven había sido una rabiosa feminista. "Como bachiller y joven estudiante, fui una feminista radical. Perdí después el interés por este asunto. Ahora voy en busca de soluciones puramente objetivas". Dio conferencias reivindicando la dignidad y el puesto de la mujer.

Sus guías espirituales le orientaban a la vida intelectual como testimonio cristiano, frenando su deseo de una vida en clausura. Ejerce la cátedra, pero llega un momento en que la ley nazi le impide toda actividad docente. "Si aquí no puedo continuar, en Alemania ya no hay posibilidades para mí ". "Me había convertido en una extranjera en el mundo".

Al fin pudo cumplir su gran deseo. En 1933 entra en el Carmelo de Colonia. Un supremo dolor es su madre, con la que no puede compartir su fe en Cristo. "¿Por qué la has conocido (la fe cristiana)? No quiero decir nada contra Él. Habrá sido un hombre bueno. Pero ¿por qué se ha hecho Dios? ". Desde el Carmelo escribirá cada semana a su madre…, pero sin respuesta. Más tarde su hermana Rosa abrazaría la fe cristiana, y con ella iría al horno crematorio.

Por la persecución a los judíos hubo de pasar a un Carmelo de Holanda (Echt). El 2 de agosto la Gestapo la detuvo. También a su hermana Rosa. "Ven, vayamos, por nuestro pueblo", le dijo a su hermana. Tenía 51 años. Unos días después, morían, con muchos otros de su pueblo judío, en los hornos crematorios del campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942. Fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia, el 1 de mayo de 1987. Fue canonizada el 11 de octubre de 1998 y proclamada Patrona de Europa el 1 de octubre de 1999.

La “Opera omnia” de Edith Stein, en alemán y en curso de publicación, son 26 volúmenes: Escritos biográficos (vol. 1-4); Escritos filosóficos (5-12); Escritos de Antropología y Pedagogía (13-16); Escritos de Mística y Espiritualidad (17-20); Traducciones (21-26).

El himno quiere resaltar el perfil judío de nuestra hija de Israel. Si aludimos, por ejemplo, a la reina Ester es por lo que escribió la carmelita: "Pienso continuamente en la reina Ester, que fue sacada de su pueblo para dar cuenta ante el rey. Yo soy una pequeña y débil Ester, pero el Rey que me ha elegido es infinitamente grande y misericordioso. Esto es un gran consuelo" (31 octubre 1938).


Teresa Benedicta de la Cruz,
¡oh hija de Israel unida a Cristo!,
las flores del Carmelo hoy traemos
para alabar a Dios por tu martirio.

Llegaste ya a las Bodas del Cordero
y es Cristo, tu Mesías prometido,
tu Esposo bello y fiel que te corona,
el Hijo que te sella con su anillo.

Postrada ante el Viviente, cual Elías,
nutrida como él del pan divino,
tu vida en el silencio era holocausto
intercesión y amor enternecido.

Como la Reina Ester tú te sentiste,
sacada de tu pueblo al sacrificio,
que un Rey de amor, el santo y poderoso
shoáh, calmante aroma, él te quiso.

Europa cual patrona te contempla,
mujer de paz, y sabia con un libro,
judía de una raza de profetas
y con María, esclava de un Judío.

Venid, con Abraham, con Moisés,
Hermanos de una nube de testigos;
venid hasta la Tienda del Encuentro,
que Iglesia sois, primeros elegidos.

¡A Cristo, el Hijo de David, hosanna,
a Cristo en Cruz gloriosa, el siempre vivo,
a Cristo, carne y luz de la Escritura,
a Cristo, por los siglos de los siglos! Amén.


Puebla, 31 julio 2010 – Madrid, 9 agosto 2021.

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