jueves, 12 de agosto de 2021

1641. Si Dios perdona un pecado - Coplas de un Juglar del Evangelio

 

Si Dios perdona un pecado

 

Pecar es humano; perdonar es divino.

Y más eruditamente: Errare humanum est. Y sigue Wikipedia (que casi todo lo sabe) después de haber citado a Séneca, el Joven y el Viejo: “La primera fuente cristiana que contiene una frase similar es la epístola 57 de San Jerónimo: Igitur quia et errasse humanum est, et confiteri errorem prudentis​ ("Ya que haber errado es humano, y admitir el error es propio de gente prudente"). Más tarde, San Agustín de Hipona en Sermones 164.14 dice: Humanum fuit errare, diabolicum est per animositatem in errore manere ("errar ha sido humano, pero es diabólico permanecer en el error por el orgullo").

La parábola-fantasía del Evangelio de hoy (Mt 18,21ss) nos pone ante los ojos un caso que nunca sucedió, y que a lo mejor está sucediendo en mí. El deudor insolvente soy yo: Dios mis ha perdonado, en su Hijo, lo que yo nunca podía haber saldado. Perdonar es tener compasión, y obrar en consecuencia. “¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” (v. 33).

No podemos decir: “Un y no más…”

No podemos decir: “A la tercera va la vencida…”

“No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (v. 22).

Señor, enséñame el milagro del perdón, para poder rezar el Padre nuestro.

 

Si Dios perdona un pecado,

lo perdona de verdad,

setenta veces por siete,

por toda la eternidad.

 

Y al perdonar lo machaca,

y  no existirá jamás,

porque el perdón que es de Dios

destruye toda maldad.

 

Mis pecados perdonados

a Dios se le olvidarán,

y si Dios no los recuerda

es porque no existen ya.

 

Maravilla del perdón,

que Él solo pudo crear,

que perdonar es divino

como divino es amar.

 

De entre todos los milagros

el mayor es perdonar;

y nadie lo puede hacer

por su propia facultad.

 

¿Quién es este que blasfema

que se atreve a pronunciar,

absolución y perdón

a quien traen a sanar?

 

Pues levántate y camina

y caminando verás

que el perdón es el milagro

para nunca más pecar.

 

Yo, sacerdote de Cristo,

pecador cual los demás,

no digo “Dios te perdone”:

yo perdono, vete en paz.

 

Y así debéis perdonaros,

como Dios perdona, igual,

un perdón de corazón

para jamás recordar.

 

Era un deudor insolvente

con deuda a nunca saldar,

pero él tuvo compasión

y la rompió, sin pagar.

 

Yo le rezo el Padre nuestro

a mi Padre celestial,

y le pido me perdone

y libre de todo mal.

 

Como yo mismo perdono,

me perdone por piedad,

porque el perdón es lo único

en que le puedo imitar.

 

Ninguna guerra fue justa,

si guerra es ir a matar,

si hermanos todos nacimos

y el planeta es nuestro hogar.

 

Dios puso dentro de mí

lo que está en la Trinidad,

lo que nadie, creatura,

jamás pudo imaginar.

 

El amor encarnación,

que es amor capacidad

de perdonar por la cruz

toda humana iniquidad.

 

Perdonar de corazón

es el perdón que se da

como Jesús me lo dio

en su Cruz, al expirar.

 

Con el perdón infinito

yo me quiero presentar

el día que Dios me diga:

Llegó el tiempo de juzgar.

 

A todos he perdonado

para hacer vera hermandad,

y a quien acaso ofendí,

pido igual con humildad.

 

Espero, mi Dios amado,

que me vengas a abrazar

con el abrazo de Padre.

divina felicidad. Amén.

 

Madrid, 12 agosto 2021, jueves de la sem. XIX del tiempo ordinario.

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