Imitadores de Dios
“Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor, como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave olor” (Ef 5,1; Oficio de lectura, Lunes semana XXI, año impar).
Dios no es idea; Dios no es reflexión. Dios es persona.
Si Dios es idea, Dios es aterrador. Si Dios es reflexión, me pulveriza. Si Dios es perdona, Dios es amor.
Dios es Creador: por amor.
Dios será mi juez: en el amor.
Dios es mi Dios: en Jesús.
Dios es Espíritu: por eso escribo.
Dios es mi Dios: por eso soy suyo.
Dios es Jesús: por ser Dios encarnado.
En una palabra, dice Pablo: Sed imitadores de Dios.
Y ¿en qué le voy a imitar, si Él es Dios y soy criatura suya?: en su Divinidad.
Y ¿cuál es su Divinidad?: Solo el amor.
Imitadores de Dios
y… ¡cuidado con los santos!:
que quede Todo Jesús,
que es el camino trazado.
No me digan, por favor,
que a Dios debo retratarlo,
que Dios mismo es el modelo
con pincel para pintarlo.
Encogido y pensativo
me he quedado meditando
que el mismo Pablo me ha dicho
que Dios es el Imitando.
¿Será verdad que es así,
me pregunto alucinado,
que a Dios mismo he de imitar
mientras voy peregrinando?
Es así y solo así,
y jamás has de olvidarlo,
que si acaso lo olvidares
estarás muy despistado.
Dios es Dios en las alturas,
muy lejos de mis cuidados,
que yo me acuerde o le olvide,
ni le quito ni le añado.
¡Qué horrible blasfemia has dicho!:
¿cuál ídolo idolatrado
se ha metido en tu cabeza
para hablar a lo insensato?
Dios es ternura infinita,
que por eso te ha creado,
y se ha filtrado en tus venas
y cuerpo y sangre ha empapado.
Dios se deshace de amor
y con ese amor te ha amado;
Dios vibra en mis vibraciones
y alienta cuando alentamos.
Dios es delante y adentro,
si me acuesto o me levanto,
si voy al fondo del mar
o con los vientos me marcho.
Dios es la presencia pura,
que Dios es Dios encarnado,
y donde la carne está
para siempre se ha quedado.
Imitadores de Dios…,
dulcemente desmayado;
acaso comprenda un algo,
si digo. ¡Dios es mi Amado!
Amor y amor esencial
que por amor me ha creado,
que en el amor se derrama,
que en el amor se ha plasmado.
Dios me transciende y me eleva
para entrar conmigo en diálogo,
que él es Palabra intimísima
y nos invita a escucharlo.
Dios es mío, todo mío,
en mi ser depositado,
en mis átomos bullendo
y mi vida acariciando.
Y a ese Dios he de imitar,
amor y amor derramando,
pensando ya solo amor
con mi pensar endiosado.
Dios es Dios y es Comunión,
en sí mismo y desbordado;
más allá de religiones,
Dios es el Dios deseado.
Yo soy yo cuando camino,
y me siento rodeado
por divina circunstancias
y por hermanos humanos.
Dios es paz, porque es amor;
jamás guerra ha deseado,
ni para a Él defenderle,
ni a nosotros, por vengarnos.
En el cielo y en la tierra
Dios es el único Santo,
y yo, como imitador,
amor santo voy sembrando.
A una pléyade sin cuento
de fieles santificados,
como anónimo me asocio
que Él mi nombre ya apuntado.
Hermano a quien no conozco,
a quien sin verte te amo.
soy feliz por solo amarte:
¡Que en el cielo nos veamos! Amén.
Madrid, 24 agosto 2021.
Hermano mío, amado Rufino ,cuanto amor en tus palabras . Amor del verdadero ,el de Cristo, quién nos ama . Permíteme Rufino ,usurparte,los últimos versos ,para decirte que sin verte te amo y soy feliz al hacerlo ,soy feliz sabiendo que estás cada día con tus versos u homilías amadas . Sueño con ese día ,que en el cielo nos veamos y pueda decirte "Rufino ,hemos llegado",y mirándole cara a cara ,amarlo, alabarlo. Fray Rufino mil gracias por tu juglar misionero ,amante ,desde Uruguay, mi abrazo en Cristo ,toda Su Paz y Amor a ti sean dados ,sin dudar vuelve a nosotros en un nuevo verso narrado
ResponderEliminarRufino gracias ,muchas gracias ,también te amo hermano