jueves, 19 de agosto de 2021

1647. Con Cristo consepultado. Poema-Plegaria sobre Ef 2,1-10

 Con Cristo consepultado


Por tercera vez nos acercamos al texto de Efesios (oficio de lectura, miércoles de la semana XX, ciclo bienal, Ef 2,1-10), que dice así:

1 También vosotros un tiempo estabais muertos por vuestras culpas y pecados, 2 cuando seguíais el proceder de este mundo, según el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los rebeldes contra Dios. 3 Como ellos, también nosotros vivíamos en el pasado siguiendo las tendencias de la carne, obedeciendo los impulsos del instinto y de la imaginación; y, por naturaleza, estábamos destinados a la ira, como los demás. 4 Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, 5 estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo —estáis salvados por pura gracia—; 6 nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él, 7 para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

8 En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe. 9 Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir. 10 Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que practicásemos. 

 

Con Cristo consepultado,

con él conresucitado,

con él convivificado

y con Cristo con sentado.

 

¿Fantasía de poeta,

locura de enamorado?

¿Qué desvarío nos dices,

apóstol ardiente, Pablo?

 

Cuando estabais en tinieblas

vuestro dueño era el pecado,

tirano de libertades,

vendedor de mil engaños.

 

Pero Cristo ha aparecido,

por pura gracia salvados,

y surge una vida nueva,

en mi ser hoy recreado.

 

Me voy con Jesús, me voy,

adonde él me va llamando;

voy a fundirme de amor

en su cuerpo sacrosanto.

 

Vivir con él es verdad,

sentirlo siempre a mi lado,

tenerlo adentro, muy dentro,

adentro de mi costado.

 

En unidad con mi esencia

yo soy uno asimilado;

no deliro cuando sueño

que en Jesús yo vivo y amo.

 

No dudo de tu existencia,

Jesús, mi Dios adorado;

en el mundo de los seres

tú estás, y estás siempre obrando.

 

Y ahora llegas hasta mí,

que estoy pensando y hablando,

y te siento en mi palabra,

te siento en silencio blando.

 

Eres, Jesús de la Historia,

la luz del misterio humano,

el latido de la vida,

y la vida que esperamos.

 

Eres la faz de la Iglesia

entre logros y fracasos;

eres la luz que se ve

cuando la nuestra apagamos.

 

La novedad no estrenada,

la que nunca imaginamos;

eres más nuestro futuro

que has sido nuestro pasado.

 

Eres cielo, fuerza y luz,

tras el dolor consumado;

eres lo que el Padre ofrece

si queremos aceptarlo.

 

Me siento seguro en ti,

yo, débil, que te he dudado,

que un Gran Dios desconocido

me dio temor infundado.

 

Jesús de mi fe serena,

mi Señor glorificado,

contigo me veo a mí

en el trono preparado.

 

Es la Carta de mi Fe

cuanto ahora he profesado;

yo creo en Jesús Viviente,

por la Iglesia confesado.

 

En nuestra humana aventura

seas amor encarnado,

que lo eres y serás,

¡oh Jesús Resucitado! Amén.

 

Madrid, 19 agosto 2021, San Ezequiel Moreno (1848-1906),

agustino recoleto, nacido en mi pueblo de Alfaro, La Rioja

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