sábado, 21 de agosto de 2021

1649. Y a dónde puedo yo ir. Rima al eco de una homilía, Jn 6,60-69

  ¿Y a dónde puedo yo ir…?

 

 

Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir?

Tú tienes palabras de vida eterna;

nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

(Jn 6, 68-69).

 

¿Y a dónde puedo yo ir,

si no voy todo contigo?

Definitivo eres tú

el confín de mi destino.

 

Dime tú tu humanidad,

si es eso lo que investigo;

la mía no la conozco,

y en la tuya me he metido.

 

Eres historia común,

como hijo de vecino,

mas rompes mi pensamiento,

al hablar cual nadie hizo.

 

Y analizar tus palabras

es un pecado vilísimo,

si busco en mis argumentos

razonar que eres el Hijo.

 

Eres el pan de la vida,

y así lo mostraba el signo,

pan de la vida inmortal,

cual pan verdadero y vivo.

 

No como como el pan del desierto,

maná que del cielo vino,

que comieron y murieron,

humanos todos nacidos.

 

Pero tú prometes vida

que en tu carne ha amanecido,

carne humana de mujer,

de una mujer concebido.

 

Quien me come tiene vida,

la vida que yo respiro,

y la vida de mi sangre

quien mi sangre haya bebido.

 

Hoy se llama Eucaristía

lo que escuchan mis oídos,

lo que voy a celebrar

los feriales y domingos.

 

Eras tú en Cafarnaúm,

eres hoy en mis dominios:

¿eres tú, Jesús amado,

eres tú el mismo, mismo?

 

Déjame que me silencie

para tocar lo infinito,

déjame que en tu presencia

yo me quede, al fin, dormido.

 

Y que el Espíritu entre

donde tengo prohibido;

déjame que en humildad

sea yo tu convencido.

 

¡Adoro, mi Dios, adoro,

adoro y ya nada pido;

ten piedad de un buscador,

mi Dios, de amor excesivo! Amén.

 

Madrid, sábado para el Domingo, 21 agosto 2021

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