lunes, 6 de marzo de 2017

901. Cantando la Cuaresma: Por Uno el pecado entró y coplillas del Celular obligado



Por Uno el pecado entró

En el primer domingo de Cuaresma, ciclo A, leemos Romanos 5,12-19:
 “Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron… 13 Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. 14 Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir. 15 Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos. 16 Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno: pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados, acabó en justicia. 17 Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo. 18 En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos. 19 Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

1. Por Uno el pecado entró
y pecadores nos hizo,
y dañados de raíz
tristemente así nacimos,
y Adán se quedó llorando
afuera del paraíso:
por Uno el pecado entró.

2. Por Uno tras el pecado
la muerte vino a los hijos,
y temerosos mortales
fuimos constituidos,
esclavos en casa propia
a una esclava sometidos,
por Uno tras el pecado.

3. Por Uno solo, Uno solo,
en un misterio de unión,
y el pecado original
a todos nos enfermó:
un virus que no se explica
que en la sangre se quedó
por Uno solo, uno solo.

4. Y por Uno cuánto más
la gracia se desbordó,
y en su cuerpo todo santo
a todos santificó:
Jesús es la gracia toda
y su hermosura soy yo,
por Uno de cuanto más.

5. Por Uno que es Vida en sí
la muerte en derrota huyo,
y de Vida a sus hermanos
el Viviente los colmó,
por Jesús, Uno entre todos,
cuyo Nombre es bendición,
por Uno que es Vida en sí.

6. ¡Gloria a Dios, el Uno y Trino,
que Jesús nos reveló,
gloria al Padre, luz y origen,
y al Ósculo de su amor,
gloria a Jesús, Dios y Hombre,
compasivo redentor,
gloria a Dios, el Uno y Trino!.

Guadalajara, lunes de la primera semana de Cuaresma, 6 marzo 2017

Coplillas de clase del “Celular obligado”

“La Biblia contiene la Palabra de Dios, que siempre es actual y eficaz. Alguien dijo: ¿qué pasaría si tratamos la Biblia como tratamos a nuestro teléfono móvil? Si la lleváramos siempre con nosotros, o al menos el pequeño Evangelio de bolsillo, ¿qué sucedería? Si nos volviéramos cuando nos la olvidamos: tú te olvidas el teléfono celular… “¡No lo tengo, vuelvo a buscarlo!”. Si la abriéramos varias veces al día; si leyéramos los mensajes de Dios contenidos en la Biblia como leemos los mensajes del teléfono… ¿qué sucedería?” (Papa Francisco, Ángelus Dom. I. Cuaresma, 5 marzo 2017)
Mi celular a la mano
en perfecta conexión,
no en el bolso allí tirado:
¡cerquita del corazón!
Tienes mensaje sonando,
¡te está llamando tu amor!
Apúrate en el WhatsApp
y dale contestación.
Tu Biblia, ¡nunca prestada!
Tu Biblia de profesión:
a besos puedes comerla,
porque es Palabra de Dios.

Rufino María Grández, OFMCap.
5 marzo 2017

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