jueves, 23 de marzo de 2017

906. Venerable Daniel de Samarate, capuchino leproso



Leproso entre leprosos por amor

(Biografía e Himno)

En el día de hoy (23 de marzo de 2017) el Santo Padre, Papa Francisco, ha declarado las virtudes heroicas de un Siervo de Dios, sacerdote capuchino y misionero, leproso, el Venerable Daniel de Samarate (1876-1924), de la región de Milán. [Al mismo tiempo aprobó el milagro para la canonización de los Pastorcitos de Fátima Jacinta y Francisco y del Bto. Ángel de Acri, Capuchino].
A los 14 años fue llamado a la Orden de hermanos menores capuchinos, siguiendo los pasos habituales entre nosotros: noviciado, profesión temporal en 1892, profesión perpetua en 1898.
“Todavía sin ser sacerdote, obtiene la obediencia para ir a la misión de Maranhâo (Alto Brasil), que se había abierto hacía seis años. Es consagrado sacerdote el 19 de marzo de 1899 en Fortaleza (Ceará), y, en enero de 1900, es destinado a la Colonia Agrícola de S. Antonio do Prata (Pará), donde permanece como director iluminado, constructor emprendedor, misionero infatigable hasta enero de 1913. En estos años de intenso apostolado entre aquellas gentes sedientas de Dios, contrae la lepra” (Sull’orme dei santi).
A los 37 años, declarada la lepra cuyo virus llevaba dentro, entra en la leprosería de Tucunduba  hasta su muerte en 1924, a los 48 años.
La lepra fue comiendo parte de sus dedos en las manos, un ojo, las piernas… El intrépido misionero, P. Daniel era una llaga.
Los superiores, por indicación de los médicos, proveyeron para que el P. Daniel se embarcara para Europa a médicos de alta especialidad. El mal latente no aparecía aún en la carne. Cruzando la península ibérica llegó a Lourdes (agosto 1909). Y allí recibió una inmensa de la Virgen, Salud de los enfermos, Madre de todos los que a ella se acogen.
 “He orado con fe a la Virgen; he tomado el baño en la Piscina milagrosa y cuando supe la hora de la Procesión Eucarística, me puse en fila en orden con los enfermos para ser bendecido particularmente.
En el momento solemne, cuando el Obispo celebrante pasó delante de mí y me vio de rodillas, no encontrando en mí externamente síntomas de enfermedad, se detuvo y me preguntó:
- Estás enfermo (Infirmus es?)
- Sí (Útique), respondí.
Alzó la Custodia mientras trazaba el signo de la cruz para bendecirme; mis ojos rompieron en lágrimas como nunca, fijos en la Hostia santa; y acordándome del leproso del Evangelio, mis labios se abrieron instintivamente: Domine, si vis, potes me mundare (Señor, si quieres puedes curarme).
Una voz misteriosa, y muy sensible a mi corazón, responde: No quiero…, vete en paz, recibirás otra gracia…; tu enfermedad será ad maiorem Dei gloriam, y para tu mayor bien espiritual.
Desde aquel momento me encontré totalmente transformado. Un sentido de indecible conformidad, acompañado de un infinito regocijo y alegría, invadió mi mente, mi corazón, todo mi ser. Y desde ese momento no he perdido un solo minuto la serenidad, y desde entonces nunca he hecho una oración pidiendo mi curación”.
He ahí el milagro que Dios hizo, por intercesión de María, en el corazón del P. Daniel de Samarate, capuchino, sacerdote y misionero, y años hermano leproso entre los leprosos.

1. Leproso entre leprosos por amor,
Daniel de Samarate, hermano nuestro,
¡qué inmensa luz y paz al ser llamado
a compartir la cruz de Cristo enfermo!

2. Jesús Crucificado habló a Francisco
al joven que a un leproso le dio un beso,
y fue aquel beso bula sacrosanta
de nuestra regla y vida sacramento.

3. A los pies de María Inmaculada
pedías la salud de misionero,
bajaste a la piscina de las gracias
con fe para un milagro de los cielos.

4. La Madre que te oía y que te amaba
te dio como misión un lazareto;
viviste entre leprosos como hermano,
conformidad y ofrenda en el misterio.

5. Jesús, llagado y pobre cual leproso,
que así te vio Isaías como Siervo…
¡mi Dios sea alabado!, solo Dios
por esta comunión que no merezco.

6. ¡Oh Cristo, Redentor de todo mal,
oh Cristo ya en la tierra dulce premio,
a ti sea la gloria eternamente,
amor del Padre, íntimo consuelo! Amén.


Guadalajara, Jalisco, 23 de marzo de 2017

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;