Mi Pastor Crucificado
En tres de sus escritos ha aludido san
Francisco al Buen Pastor o a esas ovejas del Buen Pastor, que somos nosotros.
Es llamativo porque en el siglo XIII no se da a Cristo el título de Buen
Pastor. La alegoría pasa, pues a significar, esta relación de comunión
salvífica e intimidad que existe entre el Pastor y las ovejas.
“Consideremos todos los hermanos al buen
pastor, que por salvar a sus ovejas sufrió la pasión de la cruz. Las ovejas
del Señor le siguieron en la tribulación y la persecución, en la vergüenza y el
hambre, en la enfermedad y la tentación, y en las demás cosas; y por esto
recibieron del Señor la vida sempiterna. De donde es una gran vergüenza para
nosotros, siervos de Dios, que los santos hicieron las obras y nosotros,
recitándolas, queremos recibir gloria y honor”. (Adm. 6)
“Y recurramos a él como al pastor y
obispo de nuestras almas (1 Pe 2,25), que dice: Yo soy el buen
pastor, que apaciento a mis ovejas y doy mi alma por mis ovejas”. (1Re 22,32).
“¡Oh cuán glorioso y santo y grande, tener
un Padre en los cielos! 55¡Oh cuán santo, consolador, bello y
admirable, tener un esposo! ¡Oh cuán santo y cuán amado, placentero, humilde,
pacífico, dulce, amable y sobre todas las cosas deseable, tener un tal hermano
y un tal hijo!, que dio su vida por sus ovejas (cf. Jn 10,15)” (2CtaF 54-56).
1. Mi Pastor Crucificado
dio por mí su vida
entera;
un Pastor que amara así
nunca se oyó que
existiera.
2. Las ovejas le
siguieron
participando en las penas,
llevando en el propio
cuerpo
cruz y pasión de sus
venas.
3. Vergüenza grande sería
cantar glorias tan
excelsas,
y sacar fama y honor
por las hazañas ajenas.
4. Dulce Pastor de las
almas
que estrechas a tus
ovejas,
junto a tu pecho amoroso
queremos tus
confidencias.
5. Tus secretos desde el
cielo
abres a tu amada Iglesia,
como Pastor nos conduces
al Padre por esa senda.
6. Es eso lo que
buscamos,
los pastos de vida
eterna,
la verdad de tu Pasión,
de tu Pascua la belleza.
7. “Yo y el Padre somos
uno”
y lo que el Padre me
entrega
nadie puede arrebatar
de mi poderosa diestra.
8. Espíritu de Jesús,
que a su rebaño
hermoseas,
donde está el Hijo estás
tú,
que eres de Dios la
presencia.
9. ¡Buen Jesús, Pastor
amado,
ruta del cielo a la
tierra,
hoy camino de retorno
en tu Pascua, que es la
nuestra! Amén.
Madrid, Jesús de
Medinaceli, martes de la IV semana de Pascua (Jn 10,22-30), 5 mayo 2020
Es eso lo que buscamos, los pastos de vida eterna...¡Alabado sea Jesucristo!¡Aleluya, aleluya!
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