viernes, 15 de mayo de 2020

1380. Pascua 2020, 22 – Presencia que acompaña



Presencia que acompaña

La gracia de la Pascua es una Presencia. Esa presencia va unida al propio evento, inmanente y transcendente, de la Resurrección. Aparecerse es transfundir la Presencia al dominio de los sentidos. Pero Jesús no está menos presente porque no se aparezca.
Su presencia es real, incorpórea a los ojos; gloriosamente corpórea en sí misma. Presencia que está plena de la actividad de Dios, pues dijo el Señor: “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo” (Jn 5,17 Biblia de Jerusalén. - : «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo»).
Quiera el Señor, en su misericordia, darnos a gozar de esta su presencia, permanente compañía.

Como si viera un alma corporal,
como si la belleza se tocara,
como si el aire fuera transparente,
ahí está: Presencia que acompaña.

Presente mi Señor Resucitado,
que cielo y tierra con su luz traspasa,
y crea así un ámbito de vida,
abriendo del que viene la ventana.

Como él está, se puede dialogar,
o en silencio mirarle la mirada;
es dulce la quietud del simple estar,
si es cierto que él está y no se marcha.

La hondura de su estar es infinita,
es creadora tras la muda calma,
que Dios sigue actuando, día y noche,
y el Hijo de su amor con él trabaja.

Resurrección, presencia difundida,
que al hoy de nuestra historia nos alcanza,
eternizando ahora al Hijo amado
delante de mi cara iluminada.

Jesús, calor purísimo de vida,
aquí al instante, enlace con la patria,
por tu presencia, gracias sin descanso
y en tu regazo quede mi confianza. Amén.

Madrid, viernes de la V semana de Pascua, 15 mayo 2020.

1 comentario:

  1. "...Es dulce la quietud del simple estar..." Sé Tú siempre, Nuestro Señor Resucitado, la dulce presencia que acompaña...

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