Santa Unidad es la suma
“Si es verdad que la Palabra se hizo carne
y que nosotros, en la cena del Señor, comemos esta Palabra hecha carne, ¿cómo
no será verdad que habita en nosotros con su naturaleza aquel que, por una
parte, al nacer como hombre, asumió la naturaleza humana como inseparable de la
suya y, por otra, unió esta misma naturaleza a su naturaleza eterna en el
sacramento en que nos dio su carne? Por eso todos nosotros llegamos a ser uno,
porque el Padre está en Cristo y Cristo está en nosotros; por ello, si Cristo
está en nosotros y nosotros estamos en él, todo lo nuestro está, con Cristo, en
Dios.
(San Hilario, De Trinitate, Libro 8,
13ss. Oficio de lectura de hoy).
Santa Unidad es la suma
de cuanto Cristo quería,
unidad en Trinidad,
unidad Eucaristía.
Unidad Resurrección
que a la Iglesia se
extendía,
unidad que todo integra
sin romper fisonomía.
Resurrección, pan partido
en nuestra Cena
eucarística
son ese mismo misterio
de Dios que nos unifica.
Todo amor es trinitario,
pues su raíz es divina,
de la fuente donde nace
tiene querencia
escondida.
Mi Jesús, Dios encarnado,
que en mis células
habitas,
quiero que tú me
conduzcas
hasta la muerte y su cima.
Y que luego, al
despertar,
del misterio de la vida,
sepa que tú eres mi yo
en la luz definitiva.
¡Oh Dios inmortal y mío,
que mi vida deificas,
arrójame en tus abrazos,
Dios de piedad desmedida!
Amén.
Madrid,
Jesús de Medinaceli, miércoles de la IV semana de Pascua, 6 mayo 2020.
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