martes, 26 de mayo de 2020

1390. Pascua 2020,31 – Espíritu confidente



Espíritu confidente
Coloquio espiritual y súplica

“Sobre todas las cosas deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación”, nos dice a los hermanos san Francisco en la Regla. La liturgia vuelva a páginas admirables de la antigüedad. En el siglo IV hablaba así san Cirilo de Jerusalén:
“Se sirve de la lengua de unos para el carisma de la sabiduría; ilustra la mente de otros con el don de la profecía; a éste le concede poder para expulsar los demonios; a aquél le otorga el don de interpretar las divinas Escrituras. Fortalece, en unos, la templanza; en otros, la misericordia; a éste enseña a practicar el ayuno y la vida ascética; a aquél, a dominar las pasiones; al otro, le prepara para el martirio. El Espíritu se manifiesta, pues, distinto en cada uno, pero nunca distinto de sí mismo, según está escrito: En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.
Llega mansa y suavemente, se le experimenta como finísima fragancia, su yugo no puede ser más ligero. Fulgurantes rayos de luz y de conocimiento anuncian su venida. Se acerca con los sentimientos entrañables de un auténtico protector: pues viene a salvar, a sanar, a enseñar, a aconsejar, a fortalecer, a consolar, a iluminar el alma, primero de quien lo recibe, luego, mediante éste, las de los demás (catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo, Catequesis 16, sobre el Espíritu Santo, lunes VII semana de Pascua)

Espíritu confidente,
el de los suaves impulsos,
visita de cada día
con clarísimo susurro.

Espíritu de oración,
me arrancas de mis refugios,
me llevas por tus praderas,
abriéndome al Nuevo Mundo.

Espíritu claridad,
que eres mi luz cuando dudo,
por senderos de humildad
marcas el certero rumbo.

Espíritu de consuelo,
te necesito y te busco,
tú serás la suave unción
en los trances más oscuros.

Espíritu de silencio
en medio de los barullos,
de entre miles de wasaps,
solo tú, si no sucumbo.

Espíritu de esta Hora
- ¿qué será?, yo me pregunto -;
que mi pregunta se quede
oída por ti, yo mudo.

Espíritu de mi fe
y mi abandono absoluto,
tú eres mi paz y dulzura,
tú eres de Dios pleno triunfo.

¡Espíritu en Trinidad,
de Dios Comunión y Uno,
como ofrenda de la Pascua
acepta el amante culto!

Madrid, Jesús de Medinaceli, martes VII semana de Pascua,
26 mayo 2020.

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