Qué más dulce
pensamiento
Espiritualidad pascual de
comunión
De la espiritualidad
pascual nace la Comunión de los santos. Somos una familia: la familia del
Resucitado. Tenemos un patrimonio: la herencia de Jesús. Ellos, quienes nos han
precedido, al vivir la herencia, la acrecieron con sus propias vivencias y nos
la entregaron. Nosotros hacemos lo mismo hoy con nuestros hermanos de toda la
tierra y con nuestros herederos en la fe. No hay mejor propiedad que poder
compartir el don recibido. Entendemos muy bien a san Francisco, cuando escribió
tan luminosamente: “Dice el Apóstol: Nadie puede decir: Señor Jesús, sino en
el Espíritu Santo (1 Cor 12,3); y: No hay quien haga el bien, no hay ni
siquiera uno (Rom 3,12). Por consiguiente, todo el que envidia a su hermano
por el bien que el Señor dice y hace en él, incurre en el pecado de blasfemia,
porque envidia al mismo Altísimo, que dice y hace todo bien” (Adm. 8). Y en la
misma dirección: “Bienaventurado aquel siervo (Mt 24,46) que no se exalta más
del bien que el Señor dice y obra por medio de él, que del que dice y obra por
medio de otro. Peca el hombre que quiere recibir de su prójimo más de lo que él
no quiere dar de sí al Señor Dios” (Addm. 17).
A Jesús le llamaron – o más bien, se llamó
– el heredero: “Este es el heredero” (Mc 12, 7). Y nos dice: “porque todo lo
que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn 15,15).
La Iglesia lo recibe todo, y lo transmite
todo, y ese todo es comunión. Las lecturas admirables de los Padres, que leemos
en Pascua, son riqueza de mi casa; son mías. Y estos humildes versos…, que nacen
al eco de lo que he recibido, no son canciones mías: son para la Iglesia.
(Son tuyas, lector orante).
¡Qué más dulce
pensamiento
que saberse amado entero,
que yo tengo una familia,
nacida del Evangelio!
Todo el Padre lo ha
entregado
a su Hijo el Heredero,
y él nos lo entrega a
nosotros,
que juntos lo
comulguemos.
Jesús es el primogénito
de los muertos en el
cielo,
Adán y la caravana
seguían bajo su cetro.
Hoy es hermoso gozar
de hermanos y compañeros,
que fueron antes y son
discípulos del Maestro.
Toda la Iglesia es
banquete
de manjares suculentos:
¡Venid, hermanos, gustad
de lo antiguo y de lo
nuevo!
Y el Esposo se ha ceñido
a cada uno sirviendo;
así se miró y lo dijo
y así nos lo está
cumpliendo.
¡Oh Jesús, tesoro todo
en la patria y en el
tiempo,
a ti la gloria y amor,
sea en nosotros tu
ejemplo! Amén.
Madrid,
Jesús de Medinaceli, martes de la V semana de Pascua, 12 mayo 2020.
"Todo el Padre lo ha entregado a su Hijo el Heredero, y Él nos lo entrega a nosotros, que juntos lo comulguemos..." Mil gracias Padre Rufino por el regalo de tu palabra que nos ofreces diariamente.
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