viernes, 10 de abril de 2020

1341. VIERNES SANTO DEL CORONAVIRUS


VIERNES SANTO DEL CORONA VIRUS

José Pablo, sacerdote en la morgue del Palacio de Hielo
"Impresiona ver tantos féretros juntos", dice el sacerdote, que pese a todo percibe una sensación de "tranquilidad" cada vez que acude.
Suele hacerlo una vez cada cinco días, ya que se turna con otros cuatro sacerdotes, la mayoría de los cuales pertenecen al igual que él a la comunidad misionera del Verbum Dei.
Todos viven cerca del Palacio de Hielo, lo que motivó que el Arzobispado de Madrid contactara con ellos para ofrecerles hacerse cargo de los responsos.
José Pablo reza durante alrededor de 15 minutos ante más de un centenar de féretros, rodeado de silencio y prácticamente solo, salvo la aparición puntual de algún trabajador del Ayuntamiento de Madrid o miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), encargados del traslado de cadáveres.

Ignacio, capellán de un hospital de Madrid
Profesor de Biblia en la universidad eclesiástica San Dámaso, Ignacio compagina ahora las clases online con su acompañamiento a pacientes en el hospital San Francisco de Asís de Madrid.
"Se respira mucha humanidad en estos días y también dolor", comenta Ignacio, dolido al ver a los enfermos que están solos en sus habitaciones, pero también conmovido por el trabajo de los profesionales sanitarios que están "dejándose la piel".
Se turna con otro sacerdote, por lo que va cada dos días y pasa una media de cuatro horas visitando unas 30 habitaciones con su "disfraz de astronauta".
(Información de la prensa, Religión digital)

Muriendo está Jesús entre ataúdes
que ya ni pueden ir al cementerio,
muy triste el despedirse sin un beso
y el ver en Viernes Santo lo que vemos.

Tantísimo dolor acumulado,
dolor divino en los dolores nuestros,
dolor que es de Jesús, que es nuestro hermano
y muere en cada quien que va muriendo.

No somos inmortales, somos frágiles,
de arcilla de sus manos fuimos hechos,
creados para ser una familia
y el uno para el otro hermano y siervo.

Los bienes compartimos en la mesa,
de todos es la fuente y es el huerto,
la plaza de la aldea, los tambores
la fiesta en primavera y los entierros.

De todos es el sol que a todos cuida,
y es uno el Creador y Dios del cielo,
y somos más humanos si uno enferma
y más grandiosos cuanto más pequeños.

Mi Dios de Viernes Santo Coronado,
revelación de amor en un madero,
en este gran dolor y en esta espera,
descúbrenos tu rostro verdadero.

Madrid, Jesús de Medinaceli, Viernes Santo 2020

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