Beso y abrazo
(Anhelo)
Seguramente que el beso es tan viejo como
el hombre y la mujer. En la Biblia, aparte del Cantar de los cantares, hay
muchos besos. Emocionante aquel beso de José a sus hermanos: “Luego besó a
todos sus hermanos, llorando al abrazarlos” (Gn 45,15). Beso de reconciliación
de Esaú con su hermano Jacob: “Esaú corrió a su encuentro, lo abrazó, se le
echó al cuello y lo besó llorando” (Gen 33,4), que anticipa el encuentro con el
hijo pródigo.
Pero prestemos atención al beso pascual –
o beso eucarístico - de la comunidad cristiana, que se llama “beso santo” o “beso
de amor”. Abramos la Biblia, en el Nuevo Testamento. Ya en la primera carta que
Pablo escribió (estamos en el año 50), en la despedida a estos fieles de Filipos
dice: “Saluda a todos los hermanos con el beso santo” (1Tes 5,26). En Corintios
también: “Os saludan todos los hermanos. Saludaos mutuamente con el beso santo”
(1Cor 13,20). Y lo repite en la segunda: “Saludaos mutuamente con el beso
santo. Os saludas todos los hermanos” (2Cor 16,12). Y lo mismo en Romanos,
después de una retahíla de nombres de personas concretas: “Saludaos unos a
otros con el beso santo. Os saludan todas las Iglesias de Cristo” (Rom 16,16).
Un beso que en la primera de Pedro es un “beso
de amor”: “Saludaos unos a otros con el beso del amor. Paz a todos vosotros los
que vivís en Cristo” (1 Pe 5,14. Punto final).
El beso del amor es el beso de Cristo
Resucitado.
No
se privó mi Señor
del
calor de los abrazos;
en
vida y resurrección
fue
besado y abrazado.
Y
los cristianos supimos
lo
que es el ósculo santo;
en
la santa Eucaristía
el
beso fue consagrado
De
perdón y de unidad
lleva
su significado,
de
servicio y humildad,
de
misión del enviado.
Jesús
se me ha aparecido
si
me he sentido besado,
besado
cual pecador
ya
por siempre perdonado.
De
sus labios el Espíritu
espira
a mí, regalado,
y
al fondo del alma baja,
todo
yo divinizado.
Jesús
pascual, la ternura
que
al mundo se ha derramado;
llena
mi alma sedienta,
besándome
con tus labios.
Con
ese beso divino
que
nunca pueda olvidarlo,
con
un beso sustancial
de
morar en tu costado.
¡Jesús,
pureza de Dios,
todo
en amor abrasado,
a
ti mis besos humanos
sobre
tu cuerpo adorado!
Madrid,
martes de la semana III del tiempo pascual,
28
abril 2020
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