viernes, 17 de abril de 2020

1352. Espiritualidad del Sábado de Pascua


Proclamad el Evangelio a toda la creación


En este Sábado de Pascua el Evangelio del día nos muestra tres cuadros de apariciones en San Marcos (Mc 16,9-15): a María Magdalena, emblema de amor para la Iglesia; a dos de ellos, caminantes, “en figura de otro”; y a los Once a la mesa.
La palabra final de Jesús es la proclamación del Evangelio a todos los hombres, sí, e incluso a “toda la Creación”. El Universo, creado por Dios, es evangelizado por el anuncio de Cristo, que llevamos los cristianos. La Iglesia ha afinado su sensibilidad cuando, de modo reciente, tanto nos ha insistido en que, por ser bautizados, al ser discípulos somos misioneros: discípulos y misioneros.
Somos cooperadores de la misión que Jesús ejerce en el cielo. La última palabra de la Oración de la Cena, epíclesis de la Pasión del Hijo, es esta: “Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos” (Jn 17,26).
Y la última palabra del Evangelio de Marcos, la firma de toda la obra, palabra que llega hasta nosotros, es esta: “Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban” (Mc 16,20).

“Id al mundo entero
y proclamad el Evangelio
a toda la creación” (Mc 16,15)

Proclamad el Evangelio
a toda la creación:
Jesús ha resucitado:
Él es paz y salvación.

Discípulo y misionero
es esa mi vocación:
ser mensajero del Reino,
ser testigo de su amor.

Una familia es el mundo,
uno solo el Creador,
y hermanos todos nacidos
para crear comunión.

Desde que Dios ha pensado
ser nuestro en la Encarnación,
por nuestras venas circula
sangre de su corazón.

Y al mundo entero queremos
abrazarlo con pasión:
cielo, tierra y universo,
ungidos de redención.

¡Salve, Jesús victorioso,
que eres ternura y perdón,
y en el Espíritu Santo
gozo infinito de Dios! Amén.

Madrid, Viernes de Pascua, 17 abril 2020.


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