domingo, 9 de abril de 2017

917. Domingo de Ramos, leyendo los Evangelios



Domingo de Ramos, leyendo los Evangelios

Sabiendo el Evangelio en castellano, no es pasmar a nadie, copiar del Internet el texto del día en griego (en estas nos andamos los amantes de la Biblia) y hacer del texto original texto de meditación, tocando con las yemas de los dedos cada palabrita. Entonces el texto sagrado resulta ser una secreta carta de amor. ¿Lectura subjetiva y caprichosa? El amor es el capricho de Dios.
Aquí va, al final de Ramos, Mateo 21,1-11.

Yo lo he sentido venir
suave sobre una borrica,
la burrita iba ataviada
con mantos de tela fina.

Parecía un caminito
cada línea de mi biblia:
por aquellos senderillos
yo veía que venía.

Decídselo que ya viene
mi corazón repetía,
a la hija de Sión
como dijo Zacarías.

Yo iba leyendo y leyendo
en griego y…  en poesía,
y para verle mejor
de nuevo a leer volvía.

Las pezuñas del burrito
marcaban música linda
a compás de no sé qué
pisaban verbos y líneas.

Y el texto me iba diciendo
cosas bellas y sencillas,
era de noche y los ojos
ya casi se adormecían.

Era yo Jerusalén
cuando esto acontecía;
y seguro muy seguro
que Jesús resplandecía.

Venía con un abrazo,
me dijo que me quería,
en el griego de esa hoja
que en mis manos yo tenía.

La hoja se me ha volado
y dentro va la homilía,
Gracias, Jesús Nazareno.
mi Rey de la profecía

Ya me voy a descansar
contigo en esta Vigilia:
ya empezó Semana Santa,
seas tú mi sabio guía.

Domingo de Ramos, 2017, noche.

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