viernes, 21 de abril de 2017

930. Viernes Pascua – Conversando con Jesús: El alba está amaneciendo




El alba está amaneciendo
(En la Comunión)

Evangelio de Tiberíades (Juan 21), donde comenzó la Iglesia, y donde “a la tercera” espera el Señor de la Historia…
Jesús ¿qué será de tu Iglesia en esta marejada…?
Sabiendo que eres tú, que estás, que eres crónica de mi cuaderno, que eres Pascua de cada día…, nada me importa.
Fiat…, fiat…!

El alba está amaneciendo
no tengamos prisa.
Deja que la noche sea
la noche de la fatiga,
mas noche de paz en el alma,
noche de amor, sin mentira,
noche de vela y espera
en esta Vigilia.
Deja que el invierno sea
más invierno todavía,
y deja que ante tus ojos
se rompan las estadísticas.

Déjame que yo te diga
simplemente ¡amada mía!,
como le dije a tu Madre,
María, la pobrecita.
Déjame que yo te abrace
como nadie abrazaría.
Dame tus labios ardientes,
que nadie se enteraría…

Yo veo a Dios encarnado
por la vera vía;
los sabios dicen la kénosis,
Dios desnudo sin valía,
ser de la Iglesia terrestre,
que tú eres la Parusía…

Adoración y humildad,
sin prisa maligna,
que se apaguen mis pecados,
muera mi facha ficticia…
y solo quede el amor,
que es mi alegría infinita.
Acepto mi noche pura,
no quiero fama ni firma
no quiero por ti mis sueños,
que tanto me apetecían.
No quiero nada, Jesús,
no quiero lo que quería,
no quiero pesca en el mar,
que pobre ya no sería…
quiero un abrazo, lo sabes…
mi carne lo necesita.
Quiero tus labios, mi Dios,
en esta noche tan fría.
Quiero llorar dulcemente
en esta Vigilia,
que es la Pascua de mi fe,
Pascua bendita.

* * *

Y siendo tu Iglesia amada,
la siempre fiel a tu cita,
siento que he concebido
de una divina semilla…

Era de  noche en la barca,
y el agua a remo movían,
y entre siete pescadores
ni una pieza recogían.
Y un hombre allá aparecido,
el hombre de la otra orilla,
“Echad las redes les dijo…”,
diciendo una profecía.

Eras tú, mi pescador,
el Dios de las maravillas,
que junto a unas vivas brasas
pan y pescado tenías.

Eres tú, Jesús,
mi más pura cercanía,
no he de pensar en la noche,
que es tuya como es el día.
Dejo en tus manos el tiempo;
te escojo a ti, luz y guía,
lo que quieras, como quieras
mas solo te pediría
que seas tú, solo tú
riqueza del alma mía
Amo a tu Iglesia y quisiera…
nada quiero…, tú la miras…
y que mi paz al mirarla
sea tu tierna caricia.

Guadalajara, Jalisco,
21 de abril de 2017




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Evangelio de hoy (Lc 24,35-48) ha llegado a este atrevimiento: “39 Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». 40 Dicho esto, les mostró las manos y los pies. 41 Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?». 42 Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. 43 Él lo tomó y comió delante de ellos”.
Con frase petulante diríamos: es la metafísica espiritual del cuerpo de Jesús, de un cuerpo, que, evidentemente, ya no “puede” regresar (filosóficamente hablando) a un  estado inferior para siempre superado.
En la fe, hermano mío, no tratemos de explicar con siempre discutible teoría. Se trata simplemente, en lo más concreto personal mío y nuestro la presencia de Jesús Resucitado. He aquí mi soliloquio, como gemido de amor.

1. Lo real de lo real,
lo real más verdadero,
eres tú, Jesús amado,
que penetra el alma y cuerpo.

2. Lo pasado que ya fue,
y que acontece en el tiempo,
eres tú, Jesús presente,
y en la fe lo experimento.

3. Lo que es el tú de mi yo,
cuando mi yo es encuentro,
eres tú, Jesús viviente,
a quien yo adorando siento.

4. Lo que es persona a persona,
mi más íntimo secreto,
eres tú, dichoso amor,
mi Jesús y Dios concreto.

5. Por eso quieres que vea
que comes cuando yo almuerzo,
que eres mi divinidad,
vivo cuando fuiste muerto.

6. Por eso te manifiestas
el de siempre y siempre nuevo,
con un pescado a la mesa,
que es nuestro humano alimento.

7. ¡Qué divina embriaguez
pensarte como te pienso,
sin poder echarte fuera
que tú eres mi adentro dentro!

8. Resurrección es vivir
el sentir del universo;
de tu vestido de gloria
el universo es el fleco.

9. Tocarte tú nos pedías,
mas yo te pido tu beso,
que tu caricia me envuelva,
que es eso lo que deseo.

10. Porque es Pascua soy milagro,
soy un abierto requiebro;
soy una flecha en salida
que va derecha en su vuelo…

11. Soy un humilde cristiano
que a su Dios ha descubierto;
soy, mi Jesús, dulce amado,
soy contigo sacramento.

12. Como súplica piadosa
depongo mis sentimientos…
Tú sabes cuánto te amo,
lo demás…, tuyo es hacerlo.

Guadalajara, Jalisco, Jueves de Pascua,
20 de mayo de 2017.

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