martes, 25 de abril de 2017

933. Tiempo pascual: Presencia de Jesús Resucitado



Es suave sin nunca herir

Es suave sin nunca herir, 
y deja segura al alma,
deleitosa con deleite
que sacia y que no empalaga.

Es el yo en el propio yo,
que anula sospecha mala,
es simple estar sin cansar
como el agua clara y mansa.

El miedo se desvanece,
y el pasado entra en calma,
la muerte no es enemiga,
sino enfermera y hermana.

Y en este instante divino
se juntan hoy y mañana,
con Dios, ternura a la vista
no hay balance, sino gracia.

Jesús presente me tiene
muy hermosa la mirada,
divina serenidad
y el gozo que el cuerpo baña.

Humildemente feliz,
no busco ni quiero nada;
a ti te tengo, Jesús,
tú serás mi sola fama.

¡Sea mi Dios admirable,
todo Dios aquí en mi entraña,
por los siglos de los siglos,
seré gloria y alabanza!

24 de abril de 2017, lunes de la II semana de Pascua
(San Fidel de Sigmaringa, capuchino)

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