Los carismas del Espíritu
“A los que crean, les
acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas
nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les
hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús fue
llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar
por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales
que los acompañaban” (Mc 16,17-20). (Evangelio de la fiesta de hoy, Evangelista
San Marcos).
Los carismas del Espíritu,
vida del
Resucitado,
en el pecho de la esposa
son un joyero
sagrado.
Perdón, que no lo
sabía
por vivir tan
descuidado,
mas ya quiero ver
en fe
el milagro
cotidiano.
La lengua de la
alabanza
yo pido para mis labios,
que me transforme
en mi Dios,
mi voz su amor exhalando.
Pido el don de
predicar
como él ha
predicado,
lleno de asombro
llevar
el perdón de los pecados.
Sanar enfermos,
mostrar,
que solo Dios ha
sanado,
que la vida es
solo él
y en su carne
somos salvos.
Ministro de
maravillas
fui por Cristo consagrado,
maravilla es su
palabra,
milagro el pan en
sus manos.
Pido el don de la Escritura,
que es divino doctorado:
leer Jesús día a
día
y hablar de él
saturado.
Humildad de
Encarnación,
milagro de los milagros,
ser nada en mi
corazón,
ser todo al
sentirme amado.
La Iglesia que
llevo adentro
es esa de su
costado,
milagrosamente hermana
de todo dolor
humano.
Iglesia de amor y
gozo,
que respira
siempre orando,
que acaricia,
acariciada,
llena de Espíritu santo.
¡Jesús de la ruta
abierta,
encuentro de los hermanos,
sea tu vida y tu
paz
siempre estreno,
siempre abrazo!
Guadalajara,
Jalisco, 25 de abril de 2017
San
Marcos evangelista.
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