miércoles, 19 de abril de 2017

928. Miércoles de Pascua



Sencillamente la vida

De una Homilía pascual de un autor antiguo
(Sermón 35, 6-9: PL 17 [edición 1879], 696-697)
Cristo autor de la resurrección y la vida

El apóstol Pablo, recordando la dicha de la salvación restaurada, exclama: Del mismo modo que por Adán la muerte entró en el mundo, así también por Cristo ha sido restablecida la salvación en el mundo; y también: El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo es del cielo.
Y aun añade: Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, esto es, del hombre viejo, pecador, seremos también imagen del hombre celestial, esto es, del reconocido por Dios, del redimido, del restaurado. Esforcémonos, por tanto, en conservar la salvación que nos viene de Cristo, ya que el mismo Apóstol dice: Primero, Cristo, esto es, el autor de la resurrección y la vida; después, los de Cristo, esto es, los que, imitando el ejemplo de su vida íntegra, tendrán una esperanza cierta, basada en la resurrección del Señor, de la futura posesión de la misma gloria celestial que él posee, como dice el mismo Señor en el Evangelio: El que me sigue no perecerá, sino que pasará de la muerte a la vida.
Así, pues, la pasión del Salvador es la salvación de la vida humana. Para esto quiso morir por nosotros, para que nosotros, creyendo en él, viviéramos para siempre. Quiso hacerse como nosotros en el tiempo, para que nosotros, alcanzando la eternidad que él nos promete, viviéramos con él para siempre.
Éste, digo, es aquel don gratuito de los misterios celestiales, esto es lo que nos da la Pascua, esto significa la ansiada solemnidad anual, éste es el principio de la nueva creación.
Por esto los neófitos que la santa Iglesia ha dado a luz mediante el baño de vida hacen resonar los balidos de una conciencia inocente con sencillez de recién nacidos. Por esto unos castos padres y unas madres honestas alcanzan por la fe una nueva e innumerable progenie.
Por esto, bajo el árbol de la fe, brilla el resplandor de los cirios en la fuente bautismal inmaculada. Por esto los que han nacido a esta nueva vida son santificados con el don celestial y alimentados con el solemne misterio del sacramento espiritual.
Por esto la comunidad de los fieles, alimentada en el regazo maternal de la Iglesia, formando un solo pueblo, adora al Dios único en tres personas, cantando el salmo de la festividad por excelencia: Éste es el día en que actuó el Señor: sea él nuestra alegría y nuestro gozo.
¿De qué día se trata? De aquel que nos da el principio de vida, que es el origen y el autor de la luz, esto es, el mismo Señor Jesucristo, quien afirma de sí mismo: Yo soy el día; quien camina de día no tropieza, esto es, quien sigue a Cristo en todo llegará, siguiendo sus huellas, hasta el trono de la luz eterna; según aquello que él mismo pidió al Padre por nosotros, cuando vivía aún en su cuerpo mortal: Padre, quiero que todos los que han creído en mí estén conmigo allí donde yo esté; para que, así como tú estás en mí y yo en ti, estén ellos en nosotros.

Canto meditativo para la Comunión
sobre el texto patrístico del día.

1. Sencillamente la vida:
esa es la Pascua vivida,
vivida en Jesús y en mí,
Pascua en mi pecho sentida.

2. Ya mis bellos pensamientos
en la humildad se cobijan,
y todos en holocausto
al Padre se sacrifican.

3. Siento vivir, que Dios vive,
y esa vida es vida mía;
vida: secreto del ser,
al que todo ser aspira.

4. Nacimos para vivir
con su vida estremecida;
y vida será mi muerte
por esta gracia escondida.

5. Primero de los milagros,
que Jesús vive a porfía,
y a imagen y semejanza
mi vida es su vida misma.

6. Por este místico tránsito
vivo con todas mis fibras,
vivo en santa libertad
y el miedo no me domina.

7. Vive mi ser más recóndito,
vivo yo vida divina,
y bebo unas aguas puras,
fontana de mi alegría.

8. Pascua de vida, mi Pascua,
hijo que en Cristo confía,
Jesús, tu gloria bendigo,
Tenme en tu Pascua bendita.

Guadalajara, Miércoles de Pascua 2017.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy estimado P. Rufino:
Afirma usted que, textualmente, la frase: **El que me sigue no perecerá, sino que pasará de la muerte a la vida** es del Evangelio.
Perdone mi ignorancia, pero no la recuerdo en ningún Evangelio.
Saludos. Juan José.

Publicar un comentario

 
div> ;